Lo hecho, hecho está. Si Derrick Burts, de 24 años, pudiera echar el tiempo atrás, definitivamente hubiera tomado precauciones para evitar que a su corta edad se convirtiera en una víctima más del SIDA, pero culpa mayormente de su situación a la multimillonaria industria porno de California.
El joven actor porno, uno de los secretos mejor guardados de la industria del cine para adultos, es conocido como el 'Paciente Zeta' en la Fundación de Cuidados Médicos de la Industria Adulta (AIM), donde dio positivo al virus del Sida en otoño del año pasado.
Burts hizo pública su situación al diario 'Los Angeles Times' para abogar por el uso del condón y denunciar a la industria y a la clínica por no ayudarlo. Esta última fue cerrada ayer, luego de la denuncia por falta de licencia para funcionar.
Derrick confiesa que hacía películas gays y heterosexuales. Sin embargo, fue durante la producción de un filme para público gay en Florida, en donde sí se requiere el uso del condón, cuando contrajo la enfermedad, que le obligó a abandonar un oficio que hasta ahora le había dado un buenos dividendos.
Burts no fue el único. En total, ya son 9 personas en cinco años, que en algunos casos obligaron a paralizar los rodajes durante semanas por el pánico que creó en el entorno.
La industria del cine porno, que genera cada año US$3.000 millones, pide a sus actores que se hagan análisis de sangre mensuales, pero usar un condón en el set no es obligatorio.
El argumento es que a muchos espectadores no les gusta ver látex en la pantalla porque no es “sexy”. Algunos actores aseguran que no les gusta la sensación de llevar un condón y que baja su rendimiento.