El rey Alberto de Bélgica pagará de su propio bolsillo una parte de las obras de renovación del Palacio Real de Bruselas, según un portavoz de la Casa Real. El soberano quiere de este modo contribuir al saneamiento de las cuentas del Gobierno belga, que a raíz de la crisis financiera mundial ha tenido que reducir gastos de forma drástica. Las reformas del palacio se producen con motivo de la celebración en octubre del próximo año de una cumbre entre Europa y Asia, a la que acudirán 47 jefes de estado.