Murales cubiertos en algunos casos hasta por siete capas de pintura, paredes que sucumbieron a casi 100 años de comején y humedad, columnas derruidas por la acción de la corrosión o por alguna reforma que introdujo alguna mano poco respetuosa del trazado original de lo que es tal vez el único "palacio italiano" que se encuentra en Panamá.
Este fue el estado de abandono en que el arquitecto Raúl A. Murrillo encontró el Palacio de Gobierno, cuya construcción le fue encomendada en el año de 1905 al arquitecto italiano Genaro Ruggieri, quien para este proyecto trajo consigo materiales y artistas de su tierra natal.
¨Este estado es consecuencia del mal uso y de desprecio hacia nuestro patrimonio¨, manifestó Murrillo, que participó junto a un grupo de arquitectos nacionales y extranjeros en una conferencia que tuvo lugar el viernes y en la que se abordó el tema de los esfuerzos que se están haciendo para conservar el Casco Antiguo, que fue proclamado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) como Patrimonio de la Humanidad.
Durante más de dos años, Murrillo ha estado encargado de las labores de restauración y reconstrucción del Palacio de Gobierno, cuya construcción fue ordenada mediante decreto ley de la naciente República de Panamá y fue completada en 1908.
El arquitecto recuerda que cuando se iniciaron los trabajos su colega Vanessa Spadafora, actual encargada de la Oficina del Casco Antiguo, le preguntó que si se podía restaurar un palacio italiano en Panamá, a lo que él le respondió que sí, aunque reconoce que al principio tenía sus dudas.
Murrillo indicó que la restauración de este edificio será la ¨obra del Centenario¨, no porque la misma finalizará en noviembre, sino por que espera que impulse trabajos similares en otros inmuebles que también forman parte importante del patrimonio de Panamá, sobre el cual denuncia que se encuentra ¨sumido en el desprecio y el abandono¨.
Detalló que en el proceso de restauración se utilizaron técnicas tradicionales y foráneas, no para devolverle la belleza a este Palacio sino su autenticidad, y para hacerle justicia tanto a Ruggieri como a Enrico Corrado, artista que pintó los murales que también han venido siendo rescatados. Para accesar las pinturas de este artista italiano, los restauradores tuvieron que raspar varias capas de pinturas en un delicado proceso que ha tomado aproximadamente dos años y medio.
Aunque el arquitecto declaró sentirse orgullo del esfuerzo llevado a cabo para salvar este ¨testimonio de los fundadores de la República de Panamá¨, advirtió que el verdadero reto será conservar este edificio, ¨asegurarnos de que no cometamos los mismos errores del pasado, y que destinemos tiempo y recursos a su mantenimiento¨.
Durante la conferencia también se destacó el esfuerzo conjunto que están llevando a cabo la Oficina del Casco Antiguo y la Unión Europea para implementar un proyecto de alumbrado público y señalización vial en la zona.
Su objetivo es contribuir a la conservación y puesta en valor del Conjunto Monumental Histórico del Casco Antiguo, a través de la rehabilitación de las infraestructuras existentes, a fin de dotar al área de un nivel de servicios adecuados a las necesidades de sus habitantes y que esté más en consonancia con su realidad como Patrimonio Histórico de la Humanidad.