La cantante española Paloma San Basilio se lució, en un Teatro Nacional abarrotado de fanáticos, entre los que se encontraban destacadas figuras de nuestro ambiente social, entre ellos nada menos que el propio presidente de la República, Ernesto Pérez Balladares, quien contagiado por lo fascinante del espectáculo, se unió a la lluvia de aplausos que coronaron la extraordinaria presentación de la artista.
La Paloma ofreció un show elegante y cálido, con una escenografía impecable y un juego de luces impresionante, que deslumbró al auditorio de principio a fin.
El concierto, con un latente sabor a romanticismo, enterneció a la audiencia, permitiendo que Paloma la transportara en un vuelo mágico que rozó la gloria y repasó épocas añoradas de un ayer que revivió al son de éxitos musicales incluidos en su más reciente producción "Perlas" y que pretende presentar oficialmente en septiembre.
Las canciones fueron estrenadas en medio de lo que denominaron "el concierto del milenio", bajo la acústica del principal escenario artístico del país, con capacidad para unas 800 personas, en un evento donde los boletos costaban hasta cien balboas y fueron agotados desde muy temprano.
El público ensimismado, admiró a la artista, que no sólo impresionó con su extraordinaria capacidad vocal, sino también con su escultural figura, que dejaba lucir en sus cambios de vestuarios, tras sus elegantes trajes, largos, pegados al cuerpo. Sus dotes histriónicos también salieron a relucir, cuando recorría el escenario, con dominio y gracia natural. Hizo un alto para recordar a través de la música y acompañada por sus coristas, Carlos y Víctor, temas de la obra "El Hombre de la Mancha", donde personificó a Aldonza/Dulcinea.
El concierto contó con el respaldo rotundo de un público que disfrutó a granel, durante unas dos horas de éxitos, tras éxitos, que en español o en inglés, fueron el deleite de un público visiblemente satisfecho.
El espectáculo, que tenía como fin recaudar los fondos necesarios para coadyuvar con la labor que realiza la Cruz Blanca Panameña, contó también con el acompañamiento de todo un equipo técnico encargado de la producción, iluminación, sonido, escenografía y efectos especiales. Sus músicos, dirigidos por Eddy Guerín, lucieron excelentes: Francisco Pascual en el saxo, Adolfo Viguera en la guitarra, Oscar Astruga en la batería, Giovanni Tradardi y Marisol Alfonso en los teclados y Rafael Santos en el bajo. En el acompañamiento en los coros, Amparo Saiz, Irene Olivé, Carlos Fernández y Víctor Díaz.
En una mancuerna perfecta, Paloma y su orquesta, se encargaron de ofrecerles al público panameño, una noche de lujo, con la magia de su música y la vistosidad de su coreografía.
La emoción del público subió al máximo, cuando Paloma decidió presentar un recuento de aquellas canciones que le dieron éxito a lo largo de sus 25 años de carrera artística, iniciando con temas como "Luna de miel", "Demasiado Herida", "Por qué me abandonaste", cerrando con broche de oro con "No llores por mí Argentina".
Aplausos, vítores, satisfacción plena. La cantante bajó a la platea para saludar de cerca a ese público suyo, que la colmó de aplausos. Al regresar al anfiteatro, recibió toda clase de peticiones de su extenso repertorio y accedió complacer con el tema "Cariño mío", con el que definitivamente se despidió de la audiencia.
El público aplaudió a rabiar, complacido por una noche de ensueño, romántica y entusiasta, que dejó un sabor a triunfo, porque gracias a las recaudaciones de tan hermosa velada, se verán beneficiadas las obras que realiza la Cruz Blanca Panameña, en su lucha contra el uso indebido de drogas.
La historia se repitió anoche, en el mismo escenario, donde se despidió del público panameño para continuar su gira de conciertos por países como Puerto Rico, Venezuela, Argentina, Estados Unidos y España, donde presentará su disco.