Durante el Segundo Foro Internacional de Turismo "Panamá: Destino turístico", realizado por la Cámara Americana de Comercio e Industrias de Panamá (AMCHAM) participaron excelentes panelistas, uno de ellos fue William Friar, periodista norteamericano, autor de la guía turística "Adventures in Panama".
Friar se refirió a la imagen que tienen los norteamericanos de nuestro país; en las múltiples investigaciones realizadas para sus dos libros y un tercero que está terminando de escribir, señaló que los norteamericanos no saben nada de Panamá como destino turístico. Muchos imaginan el territorio como una "zanja llena de maleza, mosquitos y malaria" .
A otros le parece un lugar no muy conveniente para viajar por su cercanía de Colombia; consideran que si vienen, los guerrilleros y bandidos pueden secuestrarlos o robarles. Perciben al país como inestable políticamente hablando. Aún guardan en sus memorias las terribles imágenes del 20 de diciembre de 1989.
Sin embargo manifestó que la inicativa de las autoridades de traer escritores a Panamá es una idea beneficiosa.
Para Friar "Panamá tiene el hardware, pero no el software", es decir que está bien desarrollado para un país de su tamaño, pero tiene una industria turística muy rudimentaria. Contó la pesadilla que fue para él sacar un tarjeta de turista; y lo engorroso que le parece el trámite de paz y salvo que puede hacer que los viajeros no se sientan bienvenidos.
Parte de la pesadilla es el inglés. En ningún museo pudo encontrar referencias del lugar, ni de las muestras en la lengua universal. Considera que debe haber mapas y folletos disponibles para los turistas.
Cómo consumado viajero y escritor recomendó dejar nuestro error de tratar a los mochileros o "backpackers" como turistas de segunda. La opinión que se lleven del país puede ser la más valiosa y efectiva publicidad.
Propuso al Instituto Panameño de Turismo gastar menos en grandes edificios, y en su lugar, invertir en cabinas pequeñas de información y en capacitación para sus funcionarios que no hablan inglés. Agregó que como empleados de la industria turística deben hablar por lo menos dos idiomas.
Pidió a los gobernantes invertir en el aeropuerto de Tocumen, que es la primera imagen que se da al turista; en el lugar encontró falta de aseo y lámparas apagadas o quemadas. "Panamá no es un país del tercer mundo", aseguró.
William Friar indicó que el futuro de la industria turística en nuestro país debe estar basado en proyectos pequeños operados por los dueños y no en grandes desarrollos, que destruyen el ambiente natural y los recursos, como el caso de Cancún en México. Lugares donde practicar actividades al aire libre, cabañas y hostales son muy atractivos al turista por su contacto con la naturaleza.
Agregó que la Zona del Canal se puede convertir en un atractivo por su pasado histórico, pero recomendó al gobierno no destruirla convirtiéndola en una zona industrial, lo que sería, en sus palabras, una verdadera desgracia.
Nos advirtió acerca de la furiosa competencia de los operadores de turismo, nadie habla bien del otro; si se unen y recomiendan unos a otros, habrá negocio para todos. Tenemos que vender a nuestro país como un lugar único, con biodiversidad y naturaleza. Un sitio lleno de historias de piratas y corsario, en el que la antigüedad y la modernidad se conjugan en un maravilloso espectáculo. Friar reiteró que panamá tiene un futuro promisorio, no debe convertirse en un destino más del Caribe, debe ofrecer sus particularidades. Sus palabras finales: Panamá tiene más que ofrecer que Costa Rica, vean lo bueno que están haciendo en materia turística y pónganlo en práctica.