Panamá como un país tropical y pobre, pero rico en recursos naturales, se convirtió hace más de ocho años en el punto estratégico y anfitrión de un programa de búsqueda de medicamentos dependiente de la existencia de abundantes recursos naturales, bajo la lupa del denominado programa científico y académico Grupos Internacionales Cooperativos de la Biodiversdidad (ICBG), por sus siglas en inglés).
En este renglón, en conferencia de prensa que tuvo lugar en el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales, centro de coordinación de dicho programa, el químico estadounidense Todd Capson, eje central del proyecto, se refirió a la lucha del ICBG contra la desenfrenada destrucción de la biodiversidad de nuestro país, la que por el momento no ha bloqueado el objetivo principal de este programa.
Es así como el ICBG realizó recientemente un bioensayo, en el que se utilizó un fluorocromo comercial para detectar actividad contra el parásito que produce la malaria y actualmente está desarrollando otro bioensayo para la enfermedad del dengue y otras pruebas biológicas para detectar actividad contra el cáncer de mama, pulmón y cerebro.
Dicho bioensayo para cáncer ya está establecido y fue exportado a el Instituto Nacional de Cáncer de Estados Unidos y de ser aprobado, despertaría el interés de las casas farmaceúticas para hacer pruebas necesarias para desarrollar un medicamento que pueda ser utilizado en seres humanos.
Finalmente se destacó que el ICBG garantiza el equipamiento de laboratorios en instituciones locales y la capacitación y entrenamiento de personal científico panameño en las distintas áreas de investigación, así como también a la conservación de la biodiversidad del país y sus distintos ecosistemas, dado que el programa depende de los recursos naturales para ser ejecutado.