Los reggaeseros de Panamá Music se irán de fiesta hasta el "Gallo Evolution Beach Party en la Marina Pez Vela" en la ciudad de Guatemala. Los panameños fueron invitados a tal evento, luego de colocar los tan famosos temas "Perdóname" de La Factoría y Eddy Lover, y "El Alicate" de Aldo Ranks, en emisoras internacionales. Este evento se llevará a cabo desde el 4 al 7 de abril, y contará con artistas de la talla de Kudai y Nikki Clan con su estilo pop; mientras que por la parte del rock estarán Los Rabanes.
Una vez termine el evento en Guatemala, los reggaeseros viajarán hasta Nicaragua, para participar en uno de los festivales de playa más importantes que se realizan en ese país, el sábado 7 de abril, en "El Bahía Mega Fest de San Juan, en Rivas.
Sin embargo, hay indicios de que las dos esferas delictivas se han conectado lo que explica el incremento de delitos como el sicariato, el secuestro y los homicidios en los que el ensañamiento y la tortura introducen niveles de crueldad inéditos en Panamá, y el que bandas del patio, que hasta ahora actuaban de manera desorganizada, cuenten con armas y recursos importantes, al punto que una haya podido pagar una fianza de 50 mil dólares para conseguir la libertad condicional de sus integrantes.
Este complejo panorama se hace más confuso por una avalancha de noticias no siempre confiables y algunas rayanas en el amarillismo periodístico, que aumentan el miedo y el sentimiento de indefensión de los ciudadanos que reclaman con todo derecho más seguridad. Pero ésta no se producirá por arte de magia y requiere de la colaboración de toda la población y el compromiso de las autoridades del Ejecutivo, del Organo Judicial y el Ministerio Público, encargadas por la Constitución y las leyes para prevenir y castigar el delito, asumiendo cada una su responsabilidad.
El ambiente de discusión generado por las medidas anunciadas la semana pasada por el presidente Martín Torrijos puede servir para un análisis integral y profundo de la actual coyuntura, pero para ello tendrá que dejarse a un lado la tesis de que la seguridad colectiva es sólo responsabilidad del Ejecutivo, sobre todo proviniendo de voceros de la oposición que son responsables de que las instituciones policivas se vieran seriamente socavadas y contaminadas por la delincuencia, como lo prueba el número de policías y agentes de la PTJ involucrados en delitos comunes y que trágicamente se manifestó en el asesinato del inspector Franklin Brewster, en su despacho y con la complicidad de elementos de la institución.
Es mucho lo que está en juego: nada más y nada menos que la propia vida y la de la nación.