Un encuentro entre la religión y la realeza. En el intercambio de regalos entre el papa Francisco y la reina Isabel II de Inglaterra, el pontífice presentó una esfera de lapislázuli decorada con una cruz de plata de Eduardo el Confesor — rey inglés del siglo XI y santo de la Iglesia católica— como regalo para el príncipe George, de ocho meses, con la inscripción Papa Francisco, para su alteza el príncipe George de Cambridge.
Al ver el regalo, la reina respondió: Le va a encantar, y añadió, ¡cuando sea mayorcito!, reportó el diario The Independent.
Además, el papa le regaló al matrimonio real un facsímil del decreto de canonización de san Eduardo el Confesor, y le obsequió al duque de Edimburgo tres medallas papales, en oro, plata y bronce, quien al ver el regalo, bromeó: Es la única medalla de oro que he ganado.
Por su parte, la reina y el duque presentaron al papa dos fotos de ellos enmarcadas en plata, y una canasta de comestibles y bebidas de sus granjas reales, que incluía miel de los palacios de Buckingham y Windsor; galletas shortbready whisky de Balmoral; jalea de membrillo, conservas de ciruela, sidra y jugo de manzana de Sandringham.