Una labor merecedora de aplauso lleva adelante el Centro de Rehabilitación para Impedidos, CRI. El equipo de profesionales que allí ayuda a la niñez a superar discapacidades y a prevenirlas muestra vocación y sensibilidad humana.
A menudo, sin embargo, hace la salvedad de que sin el apoyo de una valiosa contraparte que son las madres y los padres de familia, la tarea sería más difícil, porque son ellas/os quienes en casa tienen que seguir realizando la tarea de rehabilitación.
Es un esfuerzo compartido cuyo premio es el mejoramiento de las condiciones infantiles y la superación progresiva de discapacidades. Es asunto de sensibilidad, cooperación y paciencia.