Se necesita tener los nervios de acero y una mente bastante maquiavélica para ver este filme.
"Sin lugar para los débiles o No country for old men", es un western de los hermanos Cohen, que ha llegado con el sello del éxito, porque uno de sus personajes principales es un asesino sicópata que mata a todo el mundo y vive para contarlo.
La historia en sí narra la lucha de los narcos por la droga y el poder en la frontera de México con Estados Unidos. ¡Un clásico!
En esta ocasión, un negocio salió mal y tanto los narcos que hacían la entrega, como los que llevaban el dinero resultan muertos. En medio de tanto caos y muertos, un personaje aparece Llewelyn Moss (Josh Brolin), alguien que de momento puede ser afortunado al encontrar 2 millones de dólares y un cargamento de cocaína.
De inmediato Llewelyn huye con el botín, pero un cargo de conciencia lo hace regresar a la escena del crimen, para ayudar a un cristiano que horas antes le imploraba un poco de agua. ¡Su peor error!
Como los mafiosos no se andan con cuentos, rápidamente buscan la persona indicada que les regresará su fortuna intacta, aunque para ello lluevan más muertos.
El loco:
Más que un sicario Anton Chigurh (Javier Bardem) un enfermo mental acusado de homicidio y buscado por la ley, es el encargado de regresar intacto hasta el último billete.
Chigurh tiene una peculiar forma de matar, y monta una casería a Llewelyn, en donde matará a todos los que se interpongan en su paso, hasta los animales. ¡Qué loco!
Por supuesto siempre hay un policía que está a la caza de los malos, el Sheriff Bell (Tommy Lee Jones), un hombre que está lejos de encontrar a algún bandido, porque no puede siquiera resolver sus problemas personales.
Las expectativas del filme son muy altas, pero el final es tan abierto que tendría usted que verlo y juzgarlo por su propia cuenta.
Lo que sí recordamos es que para los menores de edad no es recomendable verlo.