Convencer a un niño o una niña de que es hora de ir a la cama, lavarse las manos o hasta ir a comer (a menos que se trate de helados o algo que les guste mucho), es difícil cuando están entretenidos/as en la actividad más importante a la que podrían dedicar toda su vida: jugar.
Y, para jugar les basta su imaginación. Tienen una inventiva única: un palo de escoba puede hacer de caballo, una lata de sardinas a la que atan un cordel podría ser un vehículo y si le echan adentro piedritas u otra cosa, entonces vaya, ya estamos hablando de un camión cargado de piedras o de mercancía.
Esa maravillosa capacidad que tienen para pasar el rato imaginándose situaciones tiene que serles fomentada, porque así nacen los grandes inventos, a la vez que las grandes ideas y las novelas, poemas y otros aportes literarios.
El juego es una importante actividad para desarrollar aptitudes, valores, intercambiar ideas, compartir.
También la actividad lúdica -que principia desde que el bebé o la bebé comienza a explorar su cuerpo y posteriormente su entorno- es valiosa para que ya sea entre los/las propios/as niños/as comiencen a distribuir roles y responsabilidades.
Es posible, además, vía el juego, aprender organización, disciplina, tolerancia, solidaridad, así como demostrar iniciativa, constancia, buen sentido del humor, espíritu deportivo.
Por esto, ojalá adultos/as y jóvenes que tratan con niños/as ya sea en el hogar, la escuela o la comunidad, entiendan que el juego es asunto sumamente importante para el desarrollo integral y socialización de la niñez.