Lanzado en 1991, el programa Bioavenir pretendía acelerar la valorización de la investigación en el campo de las ciencias de la vida. Para conseguirlo, los grandes organismos de investigación francesa (CNRS, CER, INRA, INSEM, Instituto Pasteur...) se asociaron al grupo químico Rhone-Poulene", que proporcionó cerca de los dos tercios de la inversión total, estimada en 1.600 millones de francos (320 millones de dólares). Cinco años después, el Balance de Bioavenir es altamente positivo.
Más de 500 investigadores han realizado 250 publicaciones y comunicaciones científicas, se han registrado 200 patentes y se está estudiando la comercialización de diez productos, entre los cuales figuran varios medicamentos prometedores.
Llevado a cabo entre 1991 y 1994, Predit era otro programa de envergadura destinado a estimular uno d elos puntos fuertes de la industria francesa; el sector de los transportes. El objetivo era acelrar las innovaciones, pero también responder a las reclamaciones de los franceses: reforzar la seguridad en carretera y dearrollar formas de transporte limpias, económicas y complementarias. Se ha podido así realizar, gracias a una ayuda pública de 2.600 millones de francos (520 millones de dólares), un simulador de conducción de camiones y lanzar un tren de alta velocidad, capaz de circular a 350 km/h y adaptado a las diferentes infraestructuras ferroviarias existentes en Europa.
A LA ESCUCHA DE LOS FRANCESES
Estos logros han animado a los poderes públicos a llevar a cabo un segundo Predit, cuyo presupuesto debería esperar los 7.000 millones de francos. (1.400 millones de dólares) en cinco años.
Esta nueva versión moviliza a más de 300 personas en torno a 200 proyectos, entre los que figuran: el tren de alta velocidad pendular, el desarrollo de autobuses y trolebuses limpios; el control a distancia de los billetes, una nueva generación de baterías para coches eléctricos.
En 1997, el gobierno francés lanzó asimismo cuatro nuevos e importantes programas plurianuales de investigación y desarrollo. Todos ellos se inscriben en campos estratégicos con un gran potencial económico y de los que los franceses esperan mucho: la salud, el medio ambiente y el sector agroalimentario.
El programa más importante, Reactif (consagrado a la investigación de las aplicaciones de la química a las técnicas industriales futuras), dispone de un presupuesto de 1.700 millones de francos (240 millones de dólares) en cinco años. Dicho programa recibe al CNRS, a grandes químicos franceses y numerosos socios industriales, e incitará a las empresas francesas a dedicarse a fondo a la investigación fundamental, fermento de las próximas revoluciones tecnológicas.
Se contempla la obtención de nuevos productos minerales con aplicaciones específicas (pigmentos no tóxicos, hormigón de alta resistencia, neumáticos...) o la creación de nuevos polímetros inéditos en varios campos: pintura, papel, adhesivos, masillas, textiles...
LUCHA CONTRA LAS ENFERMEDADES INFECCIOSAS
Otro sector innovador es el de las viotecnologías, técnicas que utilizan microorganismos para fabricar productos químicos y farmacológicos. Este debería representar un mercado mundial de 400.000 millones de francos (80.000 millones de dólares) hacia el año 2.000. Para favorecer la iniciativa y la creación de nuevas empresas en este sector, el Estado va a invertir 1.500 millones de francos (300 millones de dólares) en cinco años. Esta medida debería acelerar el desarrollo del diagnóstico de ciertas enfermedades genéticas y la puesta a punto de nuevas terapias.
El programa "biotecnologías" también tiene como objetivo importantes avances en materia agroindustrial y medioambiente (tratamiento del agua, producción de nuevos biomateriales, procedimientos de detección de los agentes contaminantes...)
La tuberculosis, las epidemias de diarrrea hemorrágica de gripe maligna, de difteria y de peste resurgen por todo el mundo... Las enfermedades infecciosas no sólo no han desaparecido sino que se manifiestan de nuevo con gran virulencia. El programa interministerial "microbiológica", dotado con cerca de 5.000 millones de francos (mil millones de dólares), está consagrado a proseguir las investigaciones en este campo, y a poner a punto medicamentos capaces de vencer la creciente resistencia que presentan los agentes infecciosas a los antibióticos.
Asimismo se han atribuido unos fondos especiales a la investigación sobre los agentes responsables de la enfermedad de las "vacas locas".
De forma paralela, se ha constituido el primer centro público para identificar las secuencias de los genomas (no sólo humanos sino también animales y vegetales). Se trata de un objetivo primordial a nivel internacional, pues permitirá la identificación de nuevos genes de enfermedades.
El centro será una referencia en materia de buen hacer tecnológico e informático y beneficiará al conjunto de la comunidad científica, tanto pública como privada. El centro, que funcionará de ocho a diez años, se encontrará en Evry -en la región parisina- y estará dirigido por el profesor Jean Weissenbach.
UNA TECNOPOLIS MODELO
Creada hace veintinco años en la Costa Azul, Sophia Antipolis es la mayor tecnológica de Europa, la más internacional y también la más solicitada.
El parque científico y tecnológico reúne en un mismo lugar a organismos de investigación y formación, a empresas y a instituciones públicas y privadas. Situada entre Niza y Cannes en una planicie boscosa de 2.300 ha (con el tiempo serán 4.500 ha), esta nueva ciudad da empleo a 17.000 personas en 1.100 empresas, de las cuales 10 por ciento son extranjeras.
Las secciones mejor representadas en Sophia Antipolis son las tecnologías de la información, la salud y las biotecnologías. El parque está cableado por una red de fibra óptica de estructura estilizada. Está conectada a dos redes de satélites y está experimentando la plataforma ATM (asynchroaus Transfer Mode), una autopista de la información que permite transcurrir imágenes animadas, potentes cálculos o colosales bases de datos.
AL ENCUENTRO DE LA INDUSTRIA
Creada en 1972, la universidad de tecnología de Compehague (en el departamento de Obse, al norte de París) se h a especializado en cinco ramas: Ingeniería biológica, Ingeniería química, Ingeniería informática, Ingeniería mecánica e Ingeniería de los sistema mecánicos.
Su vocación ha sido desde el principio acercar el universo de la investigación al mundo del trabajo. Una asociación de profesores investigadores se dedica a estrechar las relaciones con el mundo industrial y económico.
La universidad ha creado también una empresa, Divergent S.A., para entre otras cosas acompañar e incluso fomentar la difusión de los resultados procedentes de los centros de investigación.