Variedades

"Para que la gente te vea sexy, hay que sentirlo en la piel, sino sería extraño"

Nació en Boston un 29 de abril de 1970, bajo el nombre Uma Karuma Thurman. Comenzó como modelo profesional para luego dedicarse a la actuación en 1988.


Más allá de la fama, Uma Thurman llama la atención por su distinguida altura y los clarísimos ojos azules que se abren todavía más cuando sonríe al saludar. Estrenando dos películas en una misma temporada, se explica la alegría de alguien que conserva hasta la última gota de humildad, aún cuando ocupa uno de los lugares más importantes de Hollywood.

Desde que Quentin Tarantino la consagró con la película “Pulp Fiction” y las otras dos versiones de “Kill Bill”, ya no precisa deletrear su nombre para que lo escriban bien. Y buscando conocer a la verdadera Uma Thurman, hablamos sobre su crianza budista, los principios como modelo y su más preferido papel como madre, por encima de Hollywood.

¿Qué esperaba conseguir en los comienzos, cuando recién se había decidido por la actuación como un estilo de vida? 
Al principio, quería conseguir algo maravilloso como el cine de “Annie Hall”, “Silkwood” o “Pillow Talk”. Quería interpretar esa clase de mujeres, comunicando la experiencia de ser una mujer, con humor y con drama. Era todo lo que quería hacer.

¿Y ahora que quedó en el pasado? ¿Cómo recuerda aquellos primeros tiempos? 
Me acuerdo que vivía en un cuarto piso por escalera, convencida de que era un buen ejercicio, pero igual no veía la hora de mudarme a un edificio con elevador. Lo peor era el momento de las valijas. Viajaba constantemente, en los tiempos en que volvía de Francia por el rodaje de “Dangerous Liasons”. Llegaba en taxi y ahí estaba yo, con tres valijas, tratando de ver como me las arreglaba para llevarlas hasta el cuarto piso, en plena medianoche. Quedaba exhausta. (Riendo) Así fueron mis comienzos.

¿Teniendo a un monje budista como padre, también creció con los principios budistas? 
Todas nuestras conversaciones en casa trataban de eso. Como filosofía, el budismo es muy bueno. Las simples reglas y responsabilidades de causa y efecto, el karma, me parece que son excelentes y así me crié.

¿Era fácil de entender la filosofía de aquella religión en la infancia? 
Yo siempre quise ser normal como todos los demás chicos. Todo lo que se veía extraño o me separaba de la gente por mis propios miedos, era demasiado estresante.

 

Igual conoce muy bien al Dalai Lama ¿Lo ve seguido? ¿Intimida estar a su lado?
No tan seguido. Es una persona muy ocupada. Lo peor de verlo personalmente es cuando te mira directo a los ojos y te pregunta "¿Para qué viniste? ¿En qué puedo ayudarte?". Tu mente se vuelve completamente en blanco y solo se te ocurre pensar "¿Qué puede hacer él por mí? Yo debería hacer algo por él" (Ríe a carcajadas).

¿Parte de su infancia la pasó en la India, con sus padres? 
Había ido primero, cuando era bebé y por supuesto,  no me acuerdo nada de esa época. Pero después volví a los nueve años y siendo tan chica, creo que resultó una experiencia increíble dejar América para pasar un tiempo tan largo en aquella cultura. Me hizo vivir las condiciones de vida en un nivel diferente, viendo tanto sufrimiento, aunque también descubrí la increíble felicidad cuando falta el dinero.

¿La altura o la boca grande que hoy resulta tan sensual alguna vez fueron blancos de burlas durante la época de escuela? 
Por supuesto. La altura era pésima y la boca grande o la nariz grande y los ojos tan espaciados resultaron un problema. Todo era un gran problema.

 

¿Y cómo es que salió a buscar trabajo como modelo, con apenas 15 años, con tanta inseguridad sobre su belleza? 
Bueno, la ventaja de ser modelo exótica no era precisamente la definición de belleza donde yo vivía, en 1983. Pero mi madre es de Suecia, con ascendencia alemana y ella había sido una verdadera belleza famosa, mucho más que yo. Y yo nunca fui buena como modelo.

¿No era demasiado joven? 
Sí. Y yo pensaba que no era una actriz infantil. Es gracioso recordarlo ahora. Las primeras escenas que le tocaron en las películas “Dangerous Liasons” o “Henry and June” eran bastante subidas de tono para alguien de su edad, en aquel entonces ¿Estaba preparada para algo semejante?  No, no lo estaba. A lo mejor, por ser tan alta o bastante independiente y muy precoz verbalmente, la gente me tomaba como alguien más adulto de lo que era, mucho más mujer.

¿En qué medida ayuda en su trabajo la realidad? ¿El hecho de ser madre, por ejemplo, facilita interpretar una madre en la ficción?
Estoy segura que hubiese podido interpretar el mismo papel aunque no hubiese tenido hijos. Supongo que muchas mujeres que no tienen chicos entienden profundamente lo que se siente amar a los niños y protegerlos con toda la pasión. Muchas mujeres hubiesen podido interpretar este personaje maravillosamente.

 

“Por qué evadía a  Quentin”
Yo me la pasé frustrándolo, porque creo que en cierta forma me había negado o me escapaba mientras él peleaba por contratarme. Yo me resistía, pero al final se dio.

¿Tarantino suspendió la filmación de “Kill Bill” para esperar que pasara el embarazo de su segundo hijo?
Sí, creo que mi hijo ya tenía seis meses cuando empezamos con el rodaje.

¿Y cómo es que logró recuperar el buen estado físico después de tan poco tiempo del parto?
Bueno, primero que todo, nunca iba a sentirme igual después de tener un hijo, porque tampoco era la misma. Supongo que muchas madres sienten lo mismo, porque es el principio de otra persona. Pero sí, fue difícil y tengo que confesar que no fue para nada fácil hacerlo.

¿Hay algún género en cine que extrañe?
En cuanto a los estilos de cine, siempre tuve cierta obsesión por tratar de cubrir todos los géneros, tal vez porque los recorrí todos... Me gusta seguir haciendo lo que amo, explorando nuevos personajes, nuevos mundos, nuevas vidas.

¿Qué edad tienen sus hijos hoy y qué significa el hecho de ser madre?
El 1 de mayo de 1998 se casó con el actor Ethan Hawke. En el momento de la boda llevaba siete meses de gestación.

“Tuve dos hijos: una niña, Maya Ray (nació el 8 de julio de 1998) y un niño, Levon Roan (del 15 de enero de 2002), y me fascina estar con ellos”.

¿Todavía falta tiempo para lidiar con ellos la misma búsqueda de independencia adolescente que usted vivió de joven?
Ni la espero. No me gusta nada de la adolescencia. La pubertad da miedo, es un momento doloroso.

¿La primera vez que apareció como madre en el cine recién fue con “Life Before Her Eyes”?
Creo que sí... Estoy pensando si ya había tenido otros hijos en cine... Cuando se empieza a trabajar desde la adolescencia y literalmente no se puede contar la cantidad de películas que hiciste, da miedo. Me gustó el papel de madre en esa película. Me gusta hacer personajes más reales, pero no siempre lo puedo hacer.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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