En los parques debería haber cuenta cuentos que con una mochila cargada de libros y todo su talento para transportar a ese mágico mundo deleitasen a quienes van allí a pasar unos momentos de tranquilidad, a distraerse y descansar. O, tal vez, autores para amenas tertulias.
También podría el INAC o las librerías colocar mesas o pequeños anaqueles con libros para chicos y grandes. Libros a precios módicos.