UN STEVIE WONDER algo distinto del que sonó en sus clásicos éxitos es el que recorre las quince canciones de su nuevo álbum, "A time to love" (Un tiempo para amar), que incluye desde baladas y funky hasta coros de góspel y sonido de armónica. "En este álbum quería sonar natural y rítmico, pero a la vez contemporáneo, hay que manejar la tecnología para que no acabe utilizándote a tí", afirmó el cantante en la presentación en Londres de su nuevo trabajo.
El compacto llega justo diez años después de que Stevie Wonder publicara su anterior álbum, "Natural Wonder". "Gracias por la paciencia de esperar diez años. En realidad no he empleado todo este tiempo en preparar el disco, pero ha sido un tiempo de vida y de experiencia que ha servido para mis nuevas canciones", dijo, refiriéndose tanto a las grandes compensaciones de su vida familiar, en la que ha habido nuevos matrimonios y más hijos, como a los graves sucesos mundiales de los últimos años. En su opinión, "hay un tiempo para la guerra, un tiempo para hacer daño y tiempo para el colapso. Ahora más que nunca necesitamos tiempo para amar".
De amor tratan las quince canciones, la mayoría de ellas realizadas en colaboración con otros artistas. En la que da el título a la colección, "A time to love", McCartney toca la guitarra acústica y la eléctrica; la estrella de góspel Kim Burrel interviene en "If your love cannot be moved", mientras que Ahisha Morris, hija de Stevie Wonder, participa en "Positivity".
Para todos los gustos
En este disco, que marca el regreso de Wonder a la música, trae una variedad muy completa de estilos, ritmos y letras. Trabajó en conjunto con otros artistas.