Dumas no verá más la luz del día. Ayer, un infarto lo traicionó. Pero, de la mano de Cristo, debe haber entrado por la puerta ancha al cielo, al encuentro del Señor.
Seguramente Dumas Torrijos Pauzner querría vernos felices. Eso procuraba siempre con todo el que quería. Era común verlo con esa sonrisa de chico cogido en trampa, que lo acompañaba en su ajetreo cotidiano, sus visitas a los medios de comunicación, tratando de lograr espacio para promover lo que amaba: el teatro, que junto con su familia eran el eje de su vida de hombre sin dobleces, trabajador, humilde, siempre mirando al futuro con optimismo.
Se le veía también entusiasta en la promoción de artistas, una de ellas Lourdes Robles, eso sí, siempre cuidando cada detalle: nota de prensa y una excelente fotografía.
El próximo 11 de septiembre lo veríamos cumpliendo uno de sus sueños: regresar a la pantalla en el programa Tu cara me suena, de TVN. Su última aparición fue en Pentagrama, de RPC, en 1974.
Amigos del medio artístico aún no asimilan su partida.
Era un hombre humanitario, sencillo y con disposición de servir.
Yimara Pérez Royko expresó que "realmente ha sido una gran pérdida para el gremio teatral. Dumas siempre se mostraba familiar, amante de los animales, amable y respetuoso hacia todos. Trabajador, sencillo y muy cooperador con las producciones, ya que dedicó parte de su tiempo a promover las artes".
Agustín Goncalves, por su parte, afirmó que " era correcto, educado y puntual. Caminaba las calles de Panamá pegando afiches de teatro para garantizar que el trabajo se hiciera y se hiciera bien ".
La misa se realizará hoy a las 11:00 a.m. en la iglesia Santiago Apostol.