Variedades

Pasarela de terrícolas

Todos tienen techo de vidrio. Unos lo admiten; otros no.


Rosalina Orocú Mojica (rosalina.orocu@epasa.com) /

En síntesis

  • Los personajes que han habitado su obra obedecen a su visión del mundo, a una visión aguda que va más allá de las apariencias. Ha encontrado la maquinaria que mueve la sociedad: la compleja condición humana, con sus flaquezas, su dosis de maldad y de bondad”.
  • Marta Rodríguez - Colaboradora de Art Nexus

La gestación y el parto de Alicia Viteri duraron tres años y medio. Dio a luz un ejército de terrícolas con sus luces y sombras: en el cuerpo, corazón, vestimenta y alma.

Con el cuerpo humano como referente en su larga trayectoria artística, ella ha sido madre de proyectos interesantes y muy originales; pero nunca antes había exhibido tantas obras juntas en las que presentara la naturaleza humana con sus flaquezas, extravagancias, múltiples rostros, arandelas, vistosidad y heterogeneidad. Todo en la misma pasarela; pero no hubo alfombra roja. Prefirió que fuese negra. Hay prácticas y modos de ser del que no es como para que se jacte de ello.

 

No hay ser humano perfecto. “Jamás he conocido a uno que tenga una sola cara, tienen dos o más”, dijo la pintora, quien relató cómo ella fue echando mano de todo objeto que tenía en su estudio o casa y que le fuera útil para completar un terrícola, con su atuendo y características particulares.

Viteri deshizo joyas suyas para diseñar vestuarios o joyas para terrícolas fatuos o coquetos; usó botones, celulares, lentes de cámaras antiguas, de viajes por el mundo, pelos de cola de caballo, cadenas... palillos de dientes, tul, terciopelo, lino, anteojos, relojes, medallas, yeso, laca, tiempo, energía... muchas botellas vacías y desbordante imaginación.

 

La artista dijo que su esposo escondía las cosas porque a ella todo le parecía aplicable para sus obras.

Forman parte de “Terrícolas” el militar asesino con su corona de calaveras, los fetichistas, las divas, parejas estrambóticas, los terrícolas de rostros dulces y otros que amedrentan, los guardaespaldas, el pedófilo, la que dice una cosa, la vanidosa, la que se le salió el cobre, una monja...

 

Eran 100. “Hay 25 en calzoncillos”, dijo Viteri, refiriéndose a que están inconclusos. Estos y parte de los que exhibe en el Museo de Arte Contemporáneo (MAC) los llevará en septiembre al Museo Nacional de Cartagena. Mientras, tomó un descanso de dos meses para filmar un video sobre el impacto de los terrícolas de la pasarela en aquellos que desfilan viéndola.


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877326
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América