Existen mil y una opinión sobre las posibles causas de que una piel luzca sana y con todo su esplendor y que otros rostros reflejen resequedad, flacidez y manchas. No es nada nuevo que agentes como el calor, frío, sol y contaminación son nefastos para la piel que debilitan la capacidad de regenaración e inciden en la aparición de las arrugas. Con los años, la piel también se adelgaza, pierde flexibilidad y se deshidrata en sus capas más profundas. Por eso es importante la ayuda de productos especiales.
Son muchas las sustancias que se emplean para nutrir, pero las más importantes son las vitaminas porque son de fácil absorción, regulan el ph de la piel y ayudan a sintetizar los lípidos y el colesterol.
Para tratar una piel desnutrida es necesario un tratamiento exfoliante (como un peeling) y aplicar sustancias nutritivas que ayuden a su regeneración. Estas son algunas de tipo natural:
Vitamina E: Aumenta la oxigenación de los tejidos, mejora el flujo sanguíneo de las células y conserva los tejidos conjuntivos por su efecto antioxidante.
Alfa-hidroxiácidos: Se consiguen en presentación comercial y suavizan las líneas de expresión y arrugas, y contribuyen a acelerar el proceso de renovación celular.
Algas: Contienen proteínas, sales minerales y oligoelementos. Aceleran la renovación celular, retrasan el envejecimiento, tienen acción revitalizante y rehidratante, destruyen las grasas y eliminan las toxinas.
Vitamina A: Activa la regeneración celular y mejora la elasticidad. Retarda la formación de arrugas.
Vitamina C: Antioxidante que actúa sobre los radicales libres que causan el envejecimiento.