Ocho expresiones culturales de Bolivia han sido declaradas por la UNESCO patrimonio de la humanidad. Se trata de sitios arqueológicos, tradiciones, monumentos y otras manifestaciones populares como danzas, conocimientos y música, que por su importancia en el desarrollo de nuestra nacionalidad han sido reconocidas por esta organización internacional.
Se trata de la Medicina y la Cultura kallawaya que representan un conjunto coherente de creencias, mitos, rituales, valores que sobrevive desde mucho antes de la colonia y es practicada por un grupo de extraordinarios médicos naturistas nativos que dominan además la astrología y el esoterismo. Dos ciudades también forman parte de esta distinción: Potosí de rica arquitectura e importante ingeniería colonial y republicana y Sucre, capital constitucional de Bolivia, con excepcional valor universal ya que durante la colonia fue centro político y administrativo de una basta región.
El sitio arqueológico de Samaipata, las Misiones Jesuíticas y sus reducciones religiosas y el parque natural Noel Kempff Mercado en el departamento de Santa Cruz, han sido también declarados patrimonio de la humanidad. Igualmente el centro político y religioso de Tiwanacu, a orillas del lago Titicaca a 4 mil metros sobre el nivel del mar y el carnaval de Oruro, música y danza, máxima expresión del sincretismo religioso presente en nuestra cultura, han sido reconocidos por la UNESCO como patrimonio que debe ser preservado para beneficio de la humanidad.