En 1923 al Papa Pío XI reconociendo a San Francisco de Sales se adelantó a varios siglos a la obra de propagar y difundir de la manera más contagiosa posible las lecturas católicas entre el pueblo, y que su estilo es verdaderamente agradable y fácil de leer, lo declaró "Patrono de los Periodistas y de los escritores católicos..."
El periodismo, considerado como el cuarto poder en el mundo, al igual que otras profesiones, es muy sacrificado y peligroso.
Los anales de la historia recoge con orgullo y asombro la labor profesional de los comunicadores sociales que luego de publicar la verdad, se convierte en "Hacedor de Conciencia", a riesgo aún de su propia vida, porque lleva un mensaje y sabe llegar al corazón del pueblo.
Aunque las últimas cifras, no muy alentadoras sobre periodistas muertos en ejercicios de la profesión es bastante elevada, el principio sigue ahí, informando la verdad primero.
Toda esta esencia nace del fervor religioso mostrado por San Francisco de Sales, patrono de los Periodistas y Escritores, su labor fue de principios, y amor acuñando una célebre frase para la posteridad. "Si me equivoco, prefiero equivocarme más bien por demasiada bondad que por demasiado rigor".
El Padre Francisco de Sales, conocido por su calma imperturbable, fue enviado a la región del Chablais, en Suiza. Terreno difícil para el famoso y manso predicador. La gran mayoría se había adherido a la nueva religión protestante. Además de fanáticos, eran rudos con él.
DOCTOR DE LA IGLESIA
La Asociación Católica Nacional de Comunicadores Católicos celebró el martes 24 de enero con una Santa Misa la festividad de San Franscisco de Sales, patrono de los periodistas y escritores.
Nos parece oportuno destacar algunos rasgos biográficos de esa gran figura que fue Francisco de Sales, el santo de la amabilidad y fundador junto con Santa Juana de Chanta de la orden de la Visitación, que hoy en día cuenta con 165 monasterios a través del mundo.
SU ORIGEN
Nació en el castillo de Sales el 21 de agosto de 1567. Fue su padre Francisco de Sales, y su madre Francoise de Sionnaz. En este castillo, situado en el poblado de Thorens, vivió Francisco sus tres primeros años; luego en Brens, nuevamente en Sales, hasta que a los siete años su padre lo envía con sus primos a iniciar sus estudios al colegio de la Roche-sur-Foron, donde permanece dos años.
En 1575 los padres deciden ponerlo en el "College Chappuisien" en Annecy, ciudad donde vivirá más adelante toda su vida, y donde fue un brillante alumno desde octubre 1575 hasta septiembre 1578.
El joven Francisco vive con sus primos esa etapa, siguiendo las clases de humanidades y retórica con todo interés. Es también el momento de descubrir y explotar la pequeña ciudad, con sus callejuelas misteriosas, sus bellas iglesias y su fabuloso castillo, pero más que nada, el hermoso largo.
Aquí recibe la confirmación y la Sagrada Eucaristía de manos del príncipe à obispo de Ginebra, Monseñor Ange Justiniani. Ya desde entonces, en su corazón, un deseo se va plasmando, que luego se convertirá en realidad.
ABOGADO Y TEOLOGO
Hacia finales de septiembre 1578 parte para París. Por deseo suyo es inscrito en el célebre colegio de los Jesuitas llamado de Clermont (hoy Liceo Ãle Grand), donde permanecerá continuando con éxito sus estudios. Frecuenta la juventud del barrio latino, e inclusive es introducido en la corte. Su padre decide llamarlo en 1588, cuando contaba veinte años, y de vuelta a Saboya, donde permaneció una corta temporada, se traslada posteriormente a Padua, donde estudiará derecho canónico y civil en la Universidad más renombrada de la época. Tres años más tarde, el 5 de septiembre de 1591 recibe el título de "doctor en derecho civil y en derecho canónico".
En Padua, como en París, Francisco se las arregla para estudiar también la teología y hacer su formación espiritual, pues su intención profunda era llegar a ser sacerdote.
En la primavera de 1592, regresa a Saboya, poseedor ya de una extensa cultura. Su padre lo recibe con el orgullo de un padre que ve un hijo más que una promesa, esperando verlo sobresalir entre los hombres de su medio. Le ha constituido una rica biblioteca de derecho, ha solicitado al duque de Saboya su nombramiento como senador, inclusive le ha arreglado un matrimonio brillante con una bella heredera.
Para Francisco, quien ha revelado su vocación a su primo, el canónico Francoise Suchet, fueron momentos difíciles. Primero habló a su madre de su vocación y, entrre lágrimas, la tuvo como aliada. Luego abordó a su padre, quien finalmente aceptó.
Desde entonces, las cosas cambiaron favorablemente. Un domingo, a tempranas horas, reviste la sotana en la iglesia de La Thuile. Va preparándose y el 9 de junio de 1593 recibe las cuatro órdenes menores, el 12 de junio el subdiaconado y el 18 de septiembre en diaconado. Finalmente es ordenado sacerdote el 18 de diciembre y celebra su primera misa el 21. Poco después de Navidad es instalado solemnemente como canónico del capítulo del San Pedro de Ginebra, cargo que equivalía al segundo después del obispo. Comienza aquí el gran trabajo apostólico de Francisco.
En septiembre de 1594, monseñor de Granier, Obispo de Ginebra, reúne en Annecy un sínodo extraordinario, donde pide voluntarios para ir en misión evangelizadora a una región en el norte del Lago Lemán que había sido conquistada por el calvinismo. Francisco acepta y parte para el Chablais el 14 de septiembre de 1594, con su primo Louis de Sales. Sin dinero, sin protección, rodeado de peligros de la naturaleza y de las emboscadas del emboscada de el martirio, como gesto supremo de amor a Dios y a las almas.
Durante cuatro años lucha intensamente con todas sus fuerzas para reconquistar las almas, visitando casi de puerta en puerta. Annecy es el punto de apoyo de su misión. Su acción y su fama se extiende hasta la corte de Turín, y se le menciona como sucesor de Monseñor de Granier, Obispo de Ginebra. Nombrado coadjutor de la diócesis en septiembre de 1602, será nombrado Obispo de Ginebra después del fallecimiento de Monseñor de Granier, y consagrado en la modesta iglesia de Thorens, donde fue bautizado. El 14 de diciembre de 1602 entrará solemnemente en Annecy el recién consagrado obispo, entre las aclamaciones y el júbilo general. Toda la ciudad parecía contar al sonido de las campanas de la iglesia y los carillones.
Habitará en la Maison Lambert, frente a la catedral, como sus predecesores, pero cambiará su residencia en 1610 a la residencia de su amigo Antonio Fevre, quien la pondrá a su disposición. En esta hermosa casa, la más bella de la ciudad, escogerá una sencilla habitación como cuarto de trabajo y dormitorio.
UNA DOBLE MISIîN
Durante su episcopado de veinte años, su acción apostólica se desarrollará en dos direcciones: el esfuerzo por reconciliar los calvinistas con la Iglesia Católica, y la reforma de la diócesis según las directivas del Concilio de Trento.
A pesar de sus numerosos viajes en la diócesis o fuera de ella, será Annecy su lugar de residencia. Allí dará a todos, y en primer lugar a sus sacerdotes, ejemplo de una verdadera vida sacerdotal. En efecto, es en su persona y en su casa donde Francisco pretende comenzar la reforma de su diócesis. Lleva una vida de pobre, sin recursos personales, habiendo dejado a sus hermanos y hermanas su patrimonio familiar, pobre de recursos episcopales, pobre porque es amigo de los pobres y multiplica sus limosnas en público y en lo secreto; pero pobre sobre todo porque desea vivir en sociedad a la manera de Cristo pobre. Su sotana es "nítida", pero muy usada. Reduce su personal a lo estrictamente indispensable, sin secretario particular. De su propia mano son las cartas que se conservan de él.
Su horario de trabajo va desde muy temprano, ocupando su mañana en la oración y los asuntos de la diócesis. Las visitas y los pobres ocupan gran parte de su tiempo, especialmente a los sectores más miserables de la ciudad, donde habitan los más necesitados.
Pero el lugar de su predilección es su catedral, en la cual recibe a todos "con igual dulzura y caridad". Desde su confesionario dirigirá muchas almas a la perfección.
En la Maison Lambert escribirá la introducción a la vida devota, tratado de vida espiritual, que alcanzará enseguida una enorme difusión y será reeditado más de cuatrocientas veces. También comenzará aquí la redacción del Tratado del Amor de Dios uno de los grandes libros de espiritualidad cristiana. En la casa del Presidente Antoine Favre vivirá desde 1610 hasta su muerte, y culminará la redacción de este libro.)
ENCUENTRO CON SANTA JUANA DE CHANTAL
En 1604, Francisco predica la Cuaresma en la Sainte Chapelle de Dijon. La baronesa de Chantal, quien había enviudado a causa de un accidente de caza ocurrido a su esposo, se encontraba presente, y de este encuentro nacerá una de las más altas amistades espirituales del cristianismo.
El 6 de junio de 1610 nacerá la Orden de la Visitación fundada por San Francisco de Sales y Santa Juana de Chantal.
Serán tres nobles damas, la baronesa de Chantal, Jacqueline Favre y Jeanne-Charlotee de Brechard quienes abandonarán el mundo y fundarán en la Casa de la Galería, en la mayor simplicidad, discreción y silencio, el primer monasterio de la Visitación de Santa María, cuya Regla ha sido escrita por Francisco.
Pronto comenzarán a llegar nuevas postulantes. La casa de la Galería, se ha quedado pequeña, y el 30 de octubre de 1612, las Hijas de la Visitación se establecen en otra casa que será llamado "el primer monasterio" y cuya iglesia será consagrada por Francisco de Sales el 30 de septiembre de 1618. En 1634 el primer monasterio quedará pequeño, y la comunidad tendrá que trasladarse al barrio Perriere, a un lugar próximo a la casa de la Galerie (hoy Convento de las hermanas de San José), donde florecerá la segunda comunidad de la Visitación.
El 8 de noviembre de 1622, Monseñor Francisco de Sales sale de Annecy para reunirse con el Duque de Saboya quien se dirigirá a Avignon a felicitar al rey Luis XIII sin saber que sería su último viaje. El 28 de diciembre en Lyon, durante el viaje de retorno, muere a los 55 años de hemorragia cerebral en Lyon en la casita del jardinero de la Visitación de Bellecour, a los ocho de la noche. Su cuerpo fue transportado desde Lyon hasta Annecy, recibiendo a su paso las más vivas demostraciones de veneración al santo Obispo de Ginebra.
El 29 de enero a las ocho de mañana la ceremonia fúnebre fue oficiada en la iglesia catedral, y luego fue transportado el cuerpo a la visitación de Annecy, que domina el hermoso paisaje del lago, las montañas y la ciudad de Annecy, pueden venerarse las reliquias de estos dos grandes santos, que con su vida y testimonio marcaron una época y que continúan siendo modelos de vida cristiana en el mundo de hoy.
Francisco, como apóstol en la Chablais, como obispo al servicio tanto de la gente humilde como de los nobles y poderosos de su tiempo, se dio "todo a todos". Fue hombre de letras, fundando la Academia "Florimontane" y es autor de importantes obras que han dado gloria a la literatura francesa y a la historia de la iglesia.
Como pastor de la diócesis, fue un servidor de los pobres. En una yegua recorrió más de 600 parroquias, hasta los lugares más arrinconados. Al final de su vida, dedicaba una hora diaria a recibir a los pobres en su obispado. También predicó frecuentemente y dio cursos de catecismo, a donde acudía el pueblo al escuchar el son de una campana que se iba tocando por las calles.
DOCTOR DE LA IGLESIA, DOCTOR DE LA AMABILIDAD.
En 1878 el Papa Pío Nono declaró "Doctor de la Iglesia" a San Francisco de Sales considerando que sus tres libros famosos: "Las controversias (contra los protestantes), La Introducción a la vida devota (o Filotea) y el Tratado del Amor a Dios (o Teótimo) y la colección de sermones que se conserva, son verdaderos tesoros de sabiduría inspirada para la Iglesia Católica. Ha sido también llamado el "Doctor de la Amabilidad".