Los críticos más férreos de Cannes dan su brazo a torcer con “The Artist”, un filme mudo y en blanco y negro del francés Michel Hazanavicius, con la actriz argentina Bérénice Bejo y el apuesto actor Jean Dujardin, puso por fin una sonrisa en el Festival de Cannes, tras varias cintas sobre la violencia familiar, la pedofilia y la prostitución.
La película francesa y que compite por la Palma de Oro, trata de dos estrellas de cine de los años 20 en Hollywood, cuando irrumpe el sonido, que hunde en el olvido al popular actor y lanza al estrellato a la joven, que lo ama.
Esta cinta inteligente, llena de humor e impregnada de un sentimiento de solidaridad, ha sido la más aplaudida de las exhibidas hasta ahora en el certamen de cine y ha estado hasta ahora dominado por películas que reflejan la miseria humana, producto de familias disfuncionales.
Hazanavicius, que rodó su filme en Hollywood, juega con los códigos de ese formato para crear una película donde la imagen y la emoción ocupan el lugar principal.
Interrogado acerca de qué lo llevo a hacer una película muda, y en blanco y negro, en la era de la tercera dimensión, el realizador explicó que "tenía ganas de hacer un cine puramente visual".
"El cine mudo impone a los espectadores una manera de ver el filme, impone el melodrama", explicó el director en una rueda de prensa en Cannes, en la que expresó su admiración por realizadores como Alfred Hitchock, Fritz Lang, Ernest Lubitch, King Vidor y Frank Borzage, que provienen del cine mudo. El "género mudo es el que ha dado, en mi opinión, los más grandes realizadores. Así que quería contar una historia que me permitiera sacar provecho de ese formato, pero beneficiándome de 80 años de innovaciones técnicas en el cine", dijo.