Variedades

Pérdida, hay que unir otra vez las argollitas

La actitud de nuestra sociedad hacia las pérdidas es de rechazo, temor, evitar hablar o usar eufemismos o chistes. Y nos gusta andar poniéndole calificaciones a las pérdidas ajenas.


Prepararse para las pérdidas es clave, pues siempre estamos perdiendo algo. Y no sólo se trata de un enfoque de pérdida como algo negativo. También se puede convertir en algo positivo, ser semilla de una institución, como es el caso de la Fundación Piero Rafael Martínez De La Hoz, dijo Marcela Soto White.
Invitada por esa ONG, la psicóloga colombiana dictó hace poco un Seminario Taller sobre pérdidas, con énfasis en las laborales.
Dijo que tras una pérdida siempre hay duelo. Más si era inesperada, como los despidos laborales (a diferencia de una jubilación). Y la pérdida hay que elaborarla, para salir fortalecido.
Según explicó, en las laborales, como en toda pérdida, el ritual es importante. En este caso, la despedida, deseándole éxito a la persona, recordando vivencias, haciéndole sentir que deja un vacío. Y muchas veces esto en el ambiente laboral no se da. La persona se va como si nada. Con su carga de recuerdos, sus interrogantes, su soledad. Es bueno también para el grupo darle ese hasta luego, porque ha de vivir también el duelo de que ya fulanita no tomará el café a las 9:15, su silla vacía, se notará la falta de ver su rostro al voltear la cara...
Parte del trabajo del personal de recursos humanos es ayudar a que la transición, la elaboración del duelo sea más fácil para ambas partes, dijo la psicóloga. En casos de jubilaciones esto no es un reto tan grande como en los de reducción de personal.
Soto White explicó cómo ésto va mucho más allá de sólo dejar de ganarse el dinero a cambio de un servicio. "Es mucho más, es una cadena de pérdidas: Es como si se rompiera una cadena de muchas argollitas" y el doliente debe ser actor en la reconstrucción de su vida, puntualizó.
Mientras se niegue la pérdida, en tanto no se elabore, se enlentece el proceso de recuperación.
De la etapa de shock a la de aceptación, donde planifica qué hará con su tiempo libre, decidirá cómo pagará cuentas, elaborará una agenda de búsqueda de empleo o generación de fuente de ingreso, hay un mundo, lleno de sentimientos y sensaciones encontrados, ambivalentes.
A saber: incredulidad, ira, dudas, autoreproche, ansiedad, temor, pérdida de autoestima. Culpas por doquier, sensación de que se le jugó sucio o no supo ser más asertivo, empático, laborioso, productivo, esforzado, para cuidar su puesto.
La personalidad, nivel intelectual, sexo y edad de quien perdió el empleo, si es cabeza de familia, si tenía mucho tiempo en la organización, si disfrutaba de su trabajo, si eran bien querido, inciden en la elaboración del duelo.


fecha edicion
old id
161581
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América