El Educador del Siglo XXI debe ser un líder potencialmente positivo, que está claro con respecto a las expectativas sobre los logros de su grupo y cuenta con las herramientas para lograrlos hábilmente, como facilitador y motivador entusiasta, respetuoso, íntegro, amoroso, justo y compensivo.
Rasgos como los del perfil anterior son expuestos por la Licda. Marina Peña, M.Ed., en su libro "El Maestro del Siglo XXI" donde se refiere a los elementos que harán que la calidad de la educación mejore y que haya más humanismo en la enseñanza, mayor cooperación entre los diferentes colaboradores en este proceso (hogar, escuela, comunidad) de tal manera que aprender no sea visto como una tortura que hay que soportar.
Peña y otras facilitadoras apoyan la gestión que la Fundación Gabriel Lewis Galindo lleva adelante en el interés de concienciar a los/las docentes panameños/as respecto a su rol como agentes de cambios y precisamente por lo preponderante de su protagonismo social les dota de herramientas (a través de talleres de capacitación que a la fecha han beneficiado a más de 3,000 maestros/as y más de cien mil estudiantes) para que cumplas con los objetivos de educar integralmente a los/as niños/as del Siglo XXI.
"Hágalo sentirse importante y único", aconseja la pedagoga escritora y dice que entre los retos del educador del Siglo XXI están: estimular la toma de decisiones, el autoconocimiento, prestar más atención al esfuerzo y la actitud del/la niño/a más que al rendimiento final de su trabajo, aplaudir en público sus logros y en privado tratar de dialogar con él/ella sobre sus fallas o debilidades, ser mediador/a entre el individuo y la formación, ser imparcial a la hora de juzgar y disciplinar, tomar tiempo para hablar con cada uno/a y mostrar interés por sus cosas.
Ella aboga por una educación inclusiva, que en todas sus formas y momentos tenga como uno de sus fines la lucha contra la doble moral, que separa y coloca en oposición lo que se dice y lo que se hace; una educación para la paz, donde se despierte el entusiasmo por el aprendizaje, se promueva la creatividad e investigación, la libertad, democracia, impere la empatía, se incentive el pensamiento crítico porque el/la alumno/a no es un/a convidado de piedra en el proceso de aprendizaje, se respete la individualidad y se empleen metodologías dinámicas que involucren a los/las estudiantes.
La Fundación Gabriel Lewis Galindo apuesta por un maestro/a alegre, humilde, guía, formador/a sabio/a porque acepta que el aprendizaje es un proceso de doble vía donde cada día él/ella también aprende, que sabe escuchar, que se esmera por actualizarse, que sabe trabajar en equipo, que aprovecha la tecnología moderna para hacer más dinámicas las clases, quien realiza sus tareas por vocación y no por obligación, planifica, fortalece la autoestima de sus estudiantes y les hace sentirse seguros, queridos, motivados y con oportunidades de crecer y aprender a su ritmo personal sin que se les etiquete ni se les baje la autoestima porque parecieran tener limitaciones que con esmero, afecto y constancia se superan y afloran los talentos que posee todo ser humano y esperan que un rayo de luz, que es el estímulo y confianza que debe transmitírseles les haga despertar.
"Nadie está exento de adquirir esta enfermedad. Todos estamos bajo el paraguas. Hasta los niños que nacen de mamá con SIDA", expresó Lara. Pero, añadió que aunque la mayoría de ellos/as nacen positivos, al año y medio se les ha alimentado bien y están recibiendo múltiple terapia se negativizan.
Ella siguió diciendo respecto al incremento o "boom" del SIDA en Panamá, que obedece a la promiscuidad reinante, al inicio más temprano de relaciones sexuales entre adolescentes y a que antes estábamos todavía en la etapa de portador, pero los años han ido avanzando y mucho hombres que sí son portadores no se quedan en la etapa de portador y fuman, toman y se drogan y bajo los efectos del alcohol o la droga se acuestan con varias parejas y todos esos factores hacen que más gente portadora y que no tenía ni el VIH ni el SIDA se van a la etapa de la enfermedad. Hay en Panamá alrededor de 5 mil personas infectadas producto especialmente de relaciones heterosexuales.
"Los casos de transmisión por transfusión sanguínea y por drogas son mínimos, no son significativos. Aquí las drogas inyectables no prevalecen, las que se usan son las de inhalar y fumar, pero, claro, al estar endrogados se acuestan con cualquiera. Es la promiscuidad la principal causa", puntualizó Lara.
Fueron más de 600 voces adolescentes que gritaron al unísono: "Yo, me comprometo a ser responsable de mis actos protegiéndome día a día del virus del VIH/SIDA..." Inicia así una nueva etapa en la vida de estos jóvenes que vinieron desde Penonomé y Colón para firmar un Pacto de Amor a la Vida. En realidad, los jóvenes que se reunieron el día miércoles en el Parque Recreativo Omar, han marcado un hito de participación en la lucha que libra Panamá contra el SIDA.
Nos enfrentamos a un enemigo poderoso, manifestó Nancy Andrade-Castro Representante de UNICEF en Panamá en la inauguración del evento, que también tuvo la intervención del Dr. Orlando Quintero de PROBISIDA, portador del VIH desde hace más de 15 años, quién alentó a los jóvenes a luchar contra este mal. El evento quedó inaugurado formalmente luego de las palabras de la Dra. Gladys Guerrero del Programa Nacional para la Prevención del VIH/SIDA y la Sra. Berta Vargas del Instituto para el Desarrollo de la Mujer y la Infancia IDEMI del comité organizador.
A partir de ese momento, los más de 600 jóvenes que habían llegado al parque desfilando en una Marcha de "Alto al SIDA" por toda la Vía Porras, iniciaban un ciclo de charlas denominadas "Actividades Saludables" e iban pasando de carpa en carpa donde se realizaban.
"A mí me gustó mucho la charla de la Cruz Roja, allí aprendí como ayudar en accidentes sin ponerme en contacto con la sangre de las víctimas", dijo Aleyda una joven penonomeña con la cara rosada del sol. "Yo nunca había visto un águila arpía y no sabía lo importante que era nuestra ave nacional", manifestó el joven colonense Pedro, al salir de la tolda del Fondo Peregrino donde recibió instrucción sobre el cuidado del medio ambiente.
Cada grupo tenía la oportunidad durante 15 minutos de recibir información adecuada sobre el VIH en las diferentes actividades organizadas. Las clases gratuitas de aeróbicos de la Profesora Marielena González del Equipo Reebook se llenaron en cada sesión, para muchos fue toda una novedad aprender a hacer Origamis Japoneses, bajo la tutela de los ex-becarios panameños de JICA, no faltaron las caras apenadas en la sesión del MINSA dedicada a mostrar la forma adecuada para colocar preservativos y la imaginación tuvo su espacio en la carpa de UNICEF donde los participantes podían escribir o dibujar sobre los derechos de la Convención de los Derechos del Niño.
"Reafirmo el Derecho que tengo a mantenerme saludable", tal como reza parte del Pacto, pero también sirvió como un convivió e intercambio entre los jóvenes quienes al final de calurosas horas ejerciendo su derecho a la información recibieron su recompensa, un show del cantante rapero Roockie, convertido ahora a la religión, quien en su lenguaje de joven a joven los incentivó a protegerse del VIH/SIDA y valorar el precioso don de la vida saludable.