BIDIRECCIONAL ha de ser la comunicación. Ello se enseña en el aula en Teoría de la Comunicación. Allí lo aprendimos hace 30 años de los 28 que llevamos en la faena, donde se dejan y construyen sueños propios y ajenos; donde se mira, retrata, moldea, analiza la sociedad, donde se puede tanto construir como destruir: con una palabra, una afirmación, una omisión. Hoy nos lo recuerda el Dr. Raúl Léis, sociólogo, investigador, escritor, agente de cambio, quien hace varias década lidera el Centro de Estudios y Acción Social Panameño, CEASPA.
"El periodismo es un arma de doble filo, que puede servir para impulsar grandes conquistas y grandes avances como puede servir también como un factor de atraso y negativo", manifestó Léis. Y, procedió a citar al escritor uruguayo Eduardo Galeano (autor de, Memorias del fuego, Las palabras andantes, Vagamundo y Las venas abiertas de América Latina).
"Ya lo dijo Galeano, "la culpa no es del cuchillo, sino del asesino", expresó Léis y enfatizó: "o sea, no son los medios, son las personas que laboran en los medios. Ejercer un periodismo responsable es tarea que comparten los comunicadores, los dueños de los medios, los publicistas". Opina, asimismo, que los comunicadores deben esforzarse más por fortalecer los valores. Han de convertirse en reflectores, no limitarse a enviar mensajes, sino "hacer una comunicación bidireccional, no unidireccional. Esto es, ser elemento de defensa de la libertad de expresión, sin la cual no hay ni desarrollo ni democracia".
José Franco ejerce el periodismo desde los 17 años (ahora tiene 73). Comenzó escribiendo en Mundo Gráfico, bajo la dirección de José Agustín Cajar Escala.
Nos dice que "con todo el respeto que me merecen mis colegas, han descuidado la formación intelectual. El periodista de los viejos tiempos tenía como norma fundamental el desarrollo integral y se esmeraba por cultivar una cultura general para de allí partir a la orientación pública. "Eran verdaderos intelectuales los forjadores de la República, como Eusebio A. Morales, Belisario Porras, Harmodio Arias, Manuel María Valdés (Nen Valdés), Nacho Valdés y Octavio Méndez Pereira. Realmente eran una verdadera constelación de in telectuales de primer orden".
Al escuchar al poeta José Franco , recordamos lo que expresó Milciades Ortiz, director de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Panamá: "los muchachos vienen cada vez más con la cabeza vacía en lo que se refiere a nivel de instrucción general y cultura. Lo que sabía un estudiante del Instituto Nacional de VI año de los ´70 es mucho más que lo que sabe uno de III año de la universidad hoy día".
El estado del periodismo en nuestro terruño, donde la mediocridad y la improvisación campean, preocupa también a René Rizcalla, locutor de radio y presentador de TV ampliamente conocido en Panamá y el exterior.
Eva Montilla, periodista hace 28 años, quien se inició como reportera deportiva, también está preocupada por la calidad del periodismo de estos días. Nota que muchos periodistas se conforman con verdades a medias.
"Siento que en algún momento se ha perdido la búsqueda de la información, el periodista interesado en elaborar un trabajo más personalizado, más elaborado. No investigan, no buscan otras fuentes. Se conforman con una versión de un hecho", destacó.
"No buscan antecedentes, no van a los expedientes, no se remiten a lo que un político dijo hace dos meses y lo cotejan con lo que dijo hoy. Se pasan las grabaciones, dependen de las gacetillas", dijo Montilla, quien opina que la ética debe ser fortalecida.
Gladys Miller, presidenta del Centro de Estudios y Capacitación Familiar, CEFA y miembra honoraria de la Red Nacional Contra la Violencia Dirigida a la Mujer y en la Familia, preguntada acerca del manejo que hacen los medios de los temas relacionados con la mujer instó a los comunicadores a reflexionar sobre “cómo eso puede reforzar la discriminación y el sexismo”.
Se refirió al predominio de un lenguaje masculino para la mayoría de los casos, lo que pareciera demeritar el protagonismo social de la mujer. Ella dijo que la mujer se está desenvolviendo con éxito cada vez más en muchos campos, algunos inclusive que eran de dominio de los hombres otrora, pero, no se le da la relevancia en el manejo noticioso que ella merece. Tal es el caso de profesiones no tradicionales como mecánica automotriz, o en el ámbito político, donde los comunicadores prefieren consultar fuentes masculinas, pese a que la mujer también puede hablar con propiedad sobre la situación del país.
Lamenta que algunos medios gusten de las noticias de tipo sensacionalista y en cierta forma festinen con el tema de la violencia, problema que, opina, debe ser motivo de preocupación por su impacto social y debería ser manejado desde un punto de vista más científico y serio. Miller es autora del libro "Ciudadanía sin violencia", cuya gala será el 29 de noviembre a las 5:30 p.m. en el Hotel Granada.
Por su parte, la Profesora Griselda López, piensa que nuestro periodismo "necesita ser más interpretativo, más analítico, que no quede solamente en la superficie de la información que se da en un momento determinado".
Sobre los salarios recomienda un mejoramiento. "Creo que todavía la profesión del periodista se ve como una profesión menor. Solicito a los periodistas mayor vocación, que no sea gente utilitaria, que responda más a la vocación", puntualizó.
No importan las noches de desvelo, el privarse de estar con la familia y amigos. La satisfacción que se deriva de la excelencia en el ejercicio de la profesión lo vale, de mostrarse humano, justo, solidario, dejó claro Hermes Sucre Serrano, la noche del 30 de septiembre de este año, en Exedra Books, cuando presentó su libro "Periodismo del Centenario y Seis Décadas de Cronismo Deportivo de Ricardo A. Pardo":
Con este abanico de reflexiones hemos querido hoy rendir un tributo a los que se fueron un espaldarazo a los buenos de hoy, un ¡alerta! a los que van por el camino equivocado.
Periodismo: lo bueno, lo malo y lo feo
Muchos periodistas se están dejando llevar por el comodismo, la inercia y por buscar glamour dejan de reportear y ser voceros de la sociedad. Hay vacíos que afectan la libertad de expresión, la imagen de la profesión y el producto que recibe el público.