SOL INCLEMENTE. A la media hora, lluvia copiosa, y a los 15 minutos nuevamente, sol. Eso y más tuvo que soportar el pequeño Rogelio Buckdron y su hermanita Alison para obtener un autógrafo de su máximo ídolo Brad Pitt. "Voy a ser famoso.. Mis amiguitos me van a decir: "La estás botando man", decía Rogelín mientras manejaba su bicicleta debajo del techo de afuera del Museo de la Biodiversidad de Frank Gehry, como mismo paparazzi acechando a su "presa informativa", pero en este caso era al actor que más admiraba.
De pronto, salió del museo con su esposa tomada de la mano; los infantes se acercaron corriendo, pero con cuidado. Brad puso una cara que parecía indicar "Jooo.. Y nosotros que venimos de incógnitos". Pero pese a esto, los atendió muy amablemente. Angelina se mostró más cuidadosa y se alejó de forma discreta, pero al decirle que el niño gustaba de ella sacó del automóvil el pie que tenía dentro y se dirigió con placer adonde el pequeñín.
Media hora después, todavía Rogelio estaba pasmado por el beso. Angelina se fotografió con ellos y con sus padres.
La sensual Angelina y el atlético Brad que presentan en las pantallas no son como los han pintado en otros países: Altaneros, vanidosos y poco atentos con los fanáticos. Doy fe de ello, les estreché la mano y hasta hablé siete minutos con ellos.
Estarán en Panamá hasta el sábado, según informaron fuentes oficiales. Ayer partieron para El Valle de Antón, y lo más probable es que se desplazarán hasta Bocas del Toro. Algunos medios indicaron que estaban con sus hijos, pero la propia Angelina, con sus no tan gruesos labios, le dijo a este periodista que habían dejado a los tres infantes en Costa Rica.
Realmente fue una experiencia inolvidable para las pocas personas que se ejercitan en el Causeway: encontrarse con dos seres humanos a quienes la mayoría de los paparazzis tienen que perseguirlos por todo el mundo para hablar con ellos y tomarles fotos.
Vale la pena destacar que aceptaron hablar con Panamá América porque desconocían que yo era periodista, pero al montarse al carro y prepararse para salir, se percataron al ver la grabadora. Con la mano en la frente, y diciendo algo como "Áyala peste, nos descubrieron", se alejaron rumbo al Casco Viejo. Todos pensaban que irían al Marriot, pero en el hotel se quedaron esperándolos porque despistaron a todos y se desaparecieron en el anonimato.
Peripecias por un autógrafo
La delgadez de ella y la corpulencia de él hacen una combinación sin igual. Brad es muy accesible; Angelina, demasiado discreta.. dirían algunos, algo "picky".