Variedades

Pescadores de ilusiones


A escasos minutos del centro de la ciudad, existe una localidad, en donde los apodos de sus habitantes se confunden y la realidad de sus vidas se asimila. Es común escuchar nombres como "Capitán Colmillo", "Salomón", "Gato", "Manteca" o Beto, todos tienen como denominador común vivir en "Boca La Caja" y ser de los auténticos pescadores.
A diferencia de hace dos años, actualmente su trabajo se ha visto afectado por la entrada en funcionamiento del Corredor Sur. Antes de iniciarse la construcción de esta vía de comunicación, el centro de trabajo de los pescadores, el mar, era tan amplio como sus perspectivas de un futuro mejor. Hoy se ha reducido grandemente.
Pese a todas las dificultades, pescar sigue siendo parte de sus vidas y una pequeña fuente de ingresos, que en la mayoría de los casos, no cubre las necesidades diarias de éstos hombres, que han hecho de Boca La Caja, su hogar y de la pesca, su esperanza.
Para estos trabajadores no existe ni día, fecha u hora preestablecida para enfrentarse con el mar, buscar el sustento y salir a pescar. Sin embargo, al parecer, la noche es la mejor hora para trabajar porque "los pescados caen en las redes con más facilidad", según uno ellos, quien sin temores se enfrenta casi a diario con el mar, utilizando como mejor herramienta sólo viejos botes de madera.
Abandonar a sus familias por días es algo común. Muchos de los pescadores deben dejar sus hogares y trabajar en alta mar por días y noches enteras, otros sólo salen a trabajar en la mañana y regresan en la noche o se van en la tarde y vuelven horas después, todo depende del dinero que se tenga para comprar la gasolina y el aceite necesarios para sus botes.
El esfuerzo, en muchos casos, no tiene buenos frutos, porque en la actualidad el costo del pescado oscila entre diez centésimos de balboa y un balboa con venticinco centésimos, los gastos para cubrir gasolina y aceite suman aproximadamente 21 balboas. "Eso no alcanza ni siquiera para comprar gasolina ", dice un pescador apodado "Beto", quien añade, que en ocasiones, la pesca es mala y ni siquiera cubre sus gastos.
La vida de los pescadores de Boca La Caja no es fácil, pero como algunos afirman "la existencia no siempre es de color de rosa" a veces se torna gris, y hasta negra, sin embargo cuando en medio de todas estas dificultade, existe alguien que vive por sus ideales y sonríe al observar nuestro inmenso mar azul, entonces estamos frente a un pescador de ilusiones, que vive por lo que hace, toreando los sinsabores, pero siempre con la esperanza de un día mejor.


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28249
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América