Washington.- Lo veías a menudo, sentado en su silla de ruedas en elfamoso café Kempinsky en Berlín, hasta que un dia nos acercamos para saludarle y expresar nuestra admiración por su fabulosa trayectoria de actor, escritor y embajador de la UNICEF para la protección de niños desvalidos.
Sir Peter Ustinov, que murió ayer a los 82 años en Suiza, fue uno de esos personajes que hace recordar al director, compositor y educador, Leonard Bernstein, otro de esos personajes que los dioses dotaron de un talento descomunal.
Sus labores para UNICEF duraron más de 30 años y fueron reconocidos por gobiernos alrededor del mundo. "Me encantaba visitar Latinoamérica", nos contaba con esa risa infecciosa y algo irónica que casi siempre iluminaba su cara.
"Especialmente el Caribe porque habiendo nacido en el frío de las estepas rusas y una juventud condenado a aguantar la neblina de Londres, no se sorprendan que siempre ando en busca del sol", explicando así sus largas estadías en el sur de Italia.
Nos habíamos conocido años atrás en la cercana ciudad de Baltimore, una frígida noche en la que las calles heladas prácticamente impidieron el acceso al teatro en el que se presentó en una comedia escrita por el mismo como el compositor Ludwig van Beethoven quien, ya sordo, estaba en medio de terminar su Décima Sinfonía. Con una gran melena, gritando por encima de su supuesta sordera, Ustinov nos hizo sentir como si el espíritu del compositor de Bonn había descendido del Olimpo, decidido de terminar una obra inacabada.
Como la intemperie nos impidió la salida y fueron contadas las personas que pudieron llegar al teatro, aprovechamos el aislamiento causado por el temporal para compartir con él unas fascinantes anécdotas sobre su niñez en Inglaterra, después de que sus padres abandonaron la Rusia Tsarista para refugiarse en Londres.
De muy joven yo me deleitaba con mis amistades escuchando las grabaciones de Ustinov en las que imitaba a distintos cantantes de opera, así como a una docena de personajes desde los reyes británicos, hasta los mas humildes "cockneys" londinenses con una impecable y humorística reproducción de sus acentos.
Con el titulo otorgado por el parlamento británico de "Sir Peter, Ustinov", sus actuaciones cinematográficas fueron coronadas con dos Oscars en Hollywood para una trayectoria en la pantalla con caracterizaciones tan variadas como la del malévolo Nero al maniático detective belga Hercule Poirot, creación de la reina de la novela de detectives, Agatha Christie.
Hoy los periódicos londinenses recuerdan a "Sir Peter" como un "hombre del Renacimiento", cuyos múltiples talentos han dejado un legado de obras de teatro, películas y novelas, así como grabaciones de operas y de múltiples narraciones para niños, como por ejemplo los cuentos de Babar con música de Poulenc.