Es tan fascinante la gastronomía mexicana que ocupa un lugar predominante en el mundo cotidiano de su gente. Entre los panameños ha sido muy aceptada.
Es diferente a las demás, porque utiliza muchos ingredientes, amplia gama de sabores, olores y colores.
Es original, pues es la única en el mundo que es preparada y servida con mucho, pero mucho picante.
Su origen se remonta a la cultura maya, tolteca, huasteca por mencionar solo algunas.
Al igual que su pueblo es dinámica y cambiante. Cada generación brinda aportes para conservarla y enriquecerla.
El maíz, el frijol y el chile son fundamentales, así como el aprovechamiento de los cultivos propios de la región.
Se estima que existen 103 platillos con respectivos nombres, ingredientes y determinado procedimiento.
Tan importante es para los mexicanos, que en el 2004 el Gobierno presentó una postulación de su gastronomía como patrimonio inmaterial y oral de la humanidad de la Unesco. Junto a la peruana es considerada entre las mejores del mundo.
La tortilla es el complemento que acompaña a casi todos los platos que se comen en este país y el chile es el estandarte desde tiempos prehispánicos.
Este último tiene la propiedad de abrir las papilas gustativas, logrando apreciar mejor los sabores de las preparaciones.
Es como un perfume, así lo describen los cocineros, "se tiene que percibir, pero no predominar". El olor del chile no puede ser fuerte, tiene que ser tenue, pero percibido, debe existir armonía entre estos ingredientes y los demás.
Para cualquier persona en el mundo, hablar de comida mexicana es hablar de tacos, guacamole y burritos. Al evocarla también se piensa en su excesiva condimentación y hasta del abuso en el picante, a tal punto que algunos platos simplemente son imposibles de comer.
Sin embargo, para quienes les gusta el picante, hemos traído dos recetas preparadas por el chef Sebastian Guadamuz del Hotel Intercontinental Miramar.
Porción para una persona.
Cebolla finamente picada
Culantro finamente picado
Tomate finamente picado
Jugo de tomate
Jugo de limón
Picante al gusto
Sal y Pimienta al gusto
Mezclar en un envase de vidrio la cebolla, el tomate y el culantro. Luego agregar el jugo de tomate, de limón y picante al gusto.
Porción para una persona.
2 onzas de pollo picado a la juliana
1/2 onza de hongos de su preferencia picados a la juliana
Pimentones picados a la juliana
Queso Mozarela rallado
1 cucharadita de Cebolla finamente picada
Pico de Gallo
Sal y pimienta al gusto
Calentar el sartén y colocarle una cucharadita de aceite.
Saltear la cebolla y los pimentones en el sartén y luego, agregarle el pollo ya sazonado y saltearlo hasta que tome color y esté cocido.
Salteamos con sal y pimienta al gusto y luego, se agregan al sartén y se mezcla todo, añadimos el pico de gallo y el picante al gusto. Este será el relleno de nuestras tortillas.
Retiramos el sartén del fuego.
Colocamos una porción del relleno ya preparado en la mitad de una tortilla de harina y luego, le colocamos encima el queso mozarela rayado. Doblamos la tortilla y la colocamos nuevamente sobre el sartén caliente de manera que el queso se derrita. Hacemos el mismo procedimiento con las otras tortillas de harina.
Este plato va acompañado de Crema Agria y Guacamole.
Para que las tortillas queden más crujientes, échele un par de cucharaditas de aceite en una sartén y fría una a la vez, durante unos pocos segundos.
Cuando prepare nachos, coloque los demás ingredientes en capas entre las tortillas enteras, para distribuir bien el sabor.
Picante, pero sabrosa
La comida mexicana es la única en el mundo que se caracteriza por su peculiar manera de condimentar.