(Activista socioambiental y artista de rock/ reggae)
Estoy recordando un tremendo día de diciembre 2013... cuando estoy a full conversa con mi abuela en su casa en Carolina del Norte. Me mata pritty contándome un par de momentos pícaros de ella. Me los dice ahora, a sus 85 años de edad, ja, ja. Tripea...

La Planta
Estoy sentado entre mi abuela y una planta que ella va a regar. Me pide permiso y cuando le está echando agua me dice: Esta planta la vi en el Edificio de Administración del Canal de Panamá. La agarré y me la traje. Sabiendo que ella ya tiene décadas viviendo en EE.UU., me quedo extrañado y le pregunto: ¿En qué año fue eso?. En 1977. La pasé por aduanas diciendo que es ropa sucia. En ese tiempo eran bien suavecitos en los aeropuertos.
En mi cabeza está retumbando que aún le está poniendo agua... en el año 2013... adentro de su propia chantin... en otro país... y la planta tiene mi edad, ¡36 años!
La Carta
Al ratito recuerda y me cuenta que cuando ella estaba en secundaria, identificaron a una muchacha de otro distrito llamada Marceline Jones. Iban juntos a la escuela pública en Manns Harbor, un pueblito en Carolina del Norte. Mi abuela junto con 2 amigos, Bessy y Roger, decidieron enviarle por correo una carta de amor. Me dice: Tremenda carta de amor, Roger sabía exactamente qué decir. Firman la carta con el nombre ficticio Arnold Midget, un apellido del área. Como conocen a la muchacha que trabaja en el correo, le cuentan y piden que Toda carta que llegue a nombre de Arnold Midget, nos la entregas. A los días llega la carta respuesta de Marceline declarándole aún más amor a Arnold. ¡Ponchera! Cuando una señora se entera de la hazaña, réquete regaña a mi abuela y a su clan y tienen que parar la vaina ahí mijmito. Marceline nunca sabe más de Arnold y, hasta el día de hoy, ¡piensa que fue real!
La jefa de Rebaño
Mi abuela siempre ha sido la jefa de rebaño. Consentidora, amorosa, híper- atenta. Es más, en 1990-y-pico, ella y mi abuelo se están sentando a comer cuando suena el teléfono. Es mi hermanita Erika que les pregunta: Nos puedes venir a buscar y llevarnos a tu casa. Estamos Robbie, Michelle, Rafi, un perrito y yo. Cuando cierran, mi abuelo le dice a mi abuela que Vamos a servirnos y comer primero, ¿verdad?... al cual ella le responde: Bob, estamos creando recuerdos. Los vamos a buscar ya y luego comemos todos juntos. De lo contrario, recordarán que les dijimos que no. Esto tiene que ser memorable.
Y con esta historia comprendo el exacto motivo de por qué estoy viajando ahorita mismo hacia Manns Harbor para visitarla. Ella nos ha brindado una vida entera de momentos únicos y memorables... y yo cargo cada momento de estos con tremenda alegría por el resto de mi vida. Buco amor. La amo :)