No hay un rincón de la residencia de Eduardo Ávila que no esté invadida por sus pinturas. Cuadros que hacen que cualquiera que los mire observe en ellos un reflejo de determinado sector de la sociedad.
Y es que Ávila, educador jubilado y pintor colonense, sostiene que es en los noticieros donde encuentra temas que le inspiran.
El artista de la costa atlántica atesora el arte de manejar los pinceles y los colores como un medio para protestar. Más que hacer figuras bonitas con mezclas amenas a la vista, el profesor –como se le conoce en el barrio-, tiene la convicción de que el arte es una forma de transmitir un mensaje claro.
Él ha utilizado la belleza de la pintura para expresar su oposición a temas como el tratado de libre comercio tanto con Europa como con los Estados Unidos. Así como otros tópicos tribales.
Pasión por la figura humana.Eduardo Ávila clasifica su estilo como naturalista. Cualquiera que sea el tema que trabaje, siempre incluye efigies sacadas de la naturaleza. He ahí su amor por la figura humana.
Según el pintor, darle forma sobre un lienzo al cuerpo de un hombre o una mujer no es una tarea sencilla, es por eso que se ha esforzado por hacerlos parte de su arte.
Entre las múltiples obras que cuelgan sobre las paredes de su casa, las mujeres persiguen la vista del observador. Senos, dorsos, glúteos, féminas negras, blancas, indias, jóvenes y no tan jóvenes aparecen una y otra vez en cada imagen.
Algunas de sus modelos han posado para él, otras han sido creadas con la apariencia de famosas.
Trayectoria como artista.Aunque ahora se dedica a trabajar el óleo sobre lienzo, antes utilizó el acrílico, pero decidió quedarse con el actual porque como su secado es lento, tiene más tiempo para crear con él.
Ávila ha hecho murales, esculturas y otras manifestaciones artísticas, sin embargo, acepta que es la pintura la que lo ha atrapado. Contó que no tiene una hora fija para tomar el pincel. Admitió que puede pasarse todo el día frente a un cuadro. Y hasta puede olvidarse de comer.
El arte de educar.Este creador de 58 años de edad se inició como educador de enseñanza primaria, luego fue profesor de Artística y en su hoja de vida figura haber ocupado la Subdirección del Colegio Benigno Jiménez Garay.
Este educador y pintor asegura que si volviera a nacer, tomaría la educación como primera opción, ya que con ella ha tenido la oportunidad de ayudar a otros a tener un mejor futuro.
Acepta que aunque le gusta mucho pintar, se ha llevado muchos sinsabores como artista. Insistió en que el arte en Colón está huérfano; y así como él, quienes tienen este talento se ven en la necesidad de buscar otras maneras de ganarse la vida. En su caso, su profesión está casada con la pintura, pero en la mayoría de las historias no es así.