Carlos Rojas es más que un simple pintor. En realidad es muralista, soñador y un hombre que además lucha por demostrar a los niños de Curundú, que el mundo va más allá de su pobreza.
Con estos antecedentes, es evidentemente un terco luchador, empeñado en seguir un objetivo, sin importar que no sea popular. Como lo es, el trabajar con infantes en los barrios bajos, sin considerar que peligre su vida, como maestro, o el hecho de que adoptó entre sus técnicas, el papel. Un medio no privilegiado, nos contó.
Es un hombre de quimeras, en su día a día, en Curundú, donde enseña matemáticas y artes; y en su propósito de vida, realizar su arte.
Su arte, en esta ocasión, son dibujos, porque como él mismo lo dice: “mi intención es hacer una experiencia en dibujo, porque esta técnica no es elitista, no se cultiva y mucho menos se expone”.
“Es más fácil ser pintor de manchas” nos explica, el artista, de 36 años, de ellos 15 son dedicados a la pintura.
Esta exposición que nos presenta mañana se llama “Entre caras y orejas”. Son 20 retratos de personalidades que están en la memoria de Rojas, quien les recuerda del barrio de Calidonia, en que se crió.
Adicionalmente presentará paisajes urbanísticos de este sector popular.