Para los canes de Maccarese, realmente no es una vida de perros.
Cuando llega el verano, ya no se quedan encerrados mientras sus dueños salen disparados al mar. Ahora también se van directo a una playa italiana.
Creada hace cuatro años para satisfacer al mejor amigo del hombre, Playa Bau es un pedazo del Mediterráneo, un poco al norte de Roma, donde el bañista promedio tiene tanta probabilidad de tener cuatro patas y una cola, como una biquini y una sonrisa.
Eso podría no ser nada nuevo en otras partes del mundo, pero perros en las playas son un fenómeno reciente en Italia, donde hay fuertes restricciones para dejar a los animales sueltos.
Actualmente sólo dos decenas de playas italianas aceptan perros, pero la idea está ganando cada vez mayor aceptación.
En una día soleado en Playa Bau, se puede ver numerosos perros retozando en las olas, tendidos bajos sus propias sombrillas o escarbando en la arena, mientras sus dueños los contemplan, relajados.
Por 10 euros (9,8 dólares) por un pase para toda la temporada, y cinco (4,8 dólares) por cada vez, los perros en Playa Bau obtienen prácticamente todos los beneficios de los humanos amantes de la playa, incluyendo una sombrilla y una toalla. También reciben un tazón para la comida y los dueño reciben una pala.