El poeta Antonio Gamoneda, Premio Cervantes 2006, dijo que las nuevas tecnologías y formas de ocio "no van a ganar la partida" al libro, con el que aparece una relación "individualizada" en una situación de "silencio" frente al "aturdimiento que suponen otras formas de comunicación".
El escritor, galardonado también con el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (2006) y el Nacional de Literatura en la modalidad poética (1988), hizo estas declaraciones antes de presentar en Valladolid (centro de España) el libro "El lugar de la reunión. Conversaciones con Antonio Gamoneda", que recorre casi veinte años de la trayectoria del escritor a través de entrevistas.
No siempre fue así y de hecho, Alba se metió en la interpretación como una forma de escapar de la "tierra de nadie" en la que se crió.
Con familia de origen mexicano y español por parte de padre y con sangre danesa, francesa y canadiense por parte de madre, Alba siempre se sintió de todos lados y de ninguno, parte de ese "conglomerado racial" que describe como "típicamente californiano".
"Durante toda mi vida, ni una sola raza me aceptó y yo nunca me sentí conectada con una raza en particular", admite.
Así recuerda cómo su abuelo fue el único mexicano en la escuela, en su club o en su empresa, forzado a cambiar su nombre de José a Joe y que enseñó inglés a sus hijos por encima de todo.
El mismo espíritu que ahora lleva a Alba a defenderse de los que la quieren encasillar por su aspecto moreno o por su apellido.
"Si lo analizas genéticamente, soy menos hispana que Cameron Díaz, de padre cubano. Pero a ella no la llaman latina, porque es rubia", se rebela.
Las aventuras de Fantastic Four, ahora en su segunda entrega, le han dado ahora a Alba esa oportunidad de separarse de los papeles étnicos que siempre ha evitado.
De hecho, a lo largo de su carrera ha hecho de todo, de griega, checa, puertorriqueña o medio malaya con toques británicos, además de esa creación mejorada genéticamente a la que dio vida en Dark Angel.
"Lo mejor de Sue Storm es que al volver a retomar un personaje, poder interpretar un papel más allá de los tres meses típicos de un rodaje, te permite mejorar tu interpretación y aportar más a tu trabajo", añade confirmada ya su presencia al menos contractual para la tercera entrega de estas mismas aventuras en caso de su rodaje.
Mientras, Alba está rodando "The Eye", una nueva versión del filme de horror de Hong Kong del mismo título (y que produce Tom Cruise), acaba de disfrutar de su cumpleaños número 26 junto a su novio Cash Warren, a quien conoció durante el primer "Fantastic Four".
Pese a todo lo prominente que es su nombre y, sobre todo, su rostro en los medios de comunicación, enamorados de su belleza, Alba se mantiene firme en su deseo de no compartir detalles de su vida privada.
"Nunca me han gustado los cotilleos, y la manera de evitarlos es mantener mi vida privada tan privada como sea posible", dice para atajar la conversación sentimental.
Alba prefiere volver al terreno hispano, porque tampoco quiere ser malentendida y si bien insiste en su desconocimiento del castellano, reconoce que lo ha intentado aprender en alguna ocasión, animada por Robert Rodríguez.
"Al fin y al cabo, es parte de quién soy y como idioma es muy bonito. Es la lengua de mis abuelos y eso es todo un honor", concluye convencida la actriz.