Variedades

Poetas de la Tercera Generación Vanguardista (2)


Los seis autores comentados en las páginas anteriores representan los distintos modelos vanguardistas más representativos de la tercera generación, grupo en el que participaron, según mi registro, dieciocho poetas. Autores como Gaspar Rosas Quirós y Sydia Candanedo de Zúñiga, no coinciden en sus obras con las preferencias estéticas de esta generación. Pero el resto de los poetas que no han sido comentados, Homero Icaza Sánchez, José Antonio Moncada Luna, Matilde Real de González, Alfonso Játiva, Víctor Franceschi, Alvaro Menéndez Franco, Enrique Chuez, tienen obras poéticas que coinciden con los distintos modelos comentados. Se pueden agrupar por sus preferencias temáticas: la temática social será lo predominante en Moncada Luna, Franceschi, Menéndez Franco, Chuez y Diana Morán; Icaza Sánchez se decide por temática amplia con interés literario por encima de cualquier otro mensaje, acentuando en su expresión lo estético y formal; Játiva escoge una poesía alimentada de su yo y su particular angustia, dentro de la línea de J.J. Martínez. La nota diferente en esta generación es César Young Núñez, cuya obra poética se destaca por desentenderse de lo trascendente y construir un cuidado lenguaje informal con humor, ingenio y alusiones culturales de gran efecto poético. Pero a todos estos autores de la tercera generación los une interés de mayor comunicación, y por lo tanto la búsqueda de lo poético en el lenguaje informal, o directo. También se sale de los modelos comunes que caracterizan a esa generación Javier Hernández, conocido como el poeta atómico, como él se autodefine.
Yo me dejo llevar por mis zapatos
y no permito que me siga el otro
(cuando quiero bailar en un solo pie)

Lo cortés no me quita los zapatos,
si me encuentro en la calle con mujeres,
como ven, les presento mis zapatos.

El zapato es un método de viaje.
(Le choco a mis amigos los zapatos).
Y yo no le doy cuerda a mis zapatos
y ellos se levantan a la misma hora.

 
Pensar que Eva andaba sin zapatos,
y hay muchos niños con los pies desnudos,
se me ponen de punta los zapatos.

Por eso yo me voy a los infiernos,
porque según ya sé de muchos siglos,
no se usan zapatos en el cielo.

Es increíble la vida del zapato,
si se pierde uno ya no existe el otro,
es como un matrimonio hasta la muerte.

 
No aguanto que me pisen los zapatos,
le declaro la guerra a quien lo haga,
y le pongo el zapato de sombrero.

(Y si hay algo que anda mal en este instante
Yo no sé si estoy viendo las estrellas-
es que me han dado duro en la cabeza
con un zapato que vomita rabia).

Que me digo! Esto es un paréntesis.
Es que no sé por donde voy pisando,
y se me están saliendo los zapatos.

 
Por demás hoy luzco zapatos nuevos,
oh ven maravillosa amiga mía,
puedo tomarme un trago en tu zapato,
puedo bailar con tu zapato un tango.

Mis mejores amigos los zapatos,
deben llevarme presto hasta mi casa,
que ya perdí contacto con la tierra,
y de un momento a otro sin pensarlo
voy a estar haciendo aguas en la luna.

Oh qué se han hecho mis zapatos nuevos?
(Llamo a mis zapatos por teléfono).
Vengan a buscarme en helicóptero!
Y por favor, no olviden los cordones,
A fin han llegado mis dos zapatos!-
-Barman!, zapatos para todo el mundo!
YO PAGO!
Fulgoraciones atómicas estallan
En el zodíaco poético universal
Potencia de la bomba de hidrógeno
PANANA: centro planetario nuclear
Ondas radioeléctricas, calor, luz
Quixotenautas alumbrando el firmamento
Por millones de millones de años
Poderoso Poeta
Tu poesía: gigantes megatones de amor
Atraviesan el espacio
Con velocidad supersónica

 
Renaciendo en cada cuerpo anticuerpo
Luminosos molinos de tiempo
Signo espacial lanza en ristre
(Mundo nuevo: vibración de paz y alegría.

Sandalias dejadas en la arena
Huellas del aire tierra y fuego
Agua dulce mar de sal
Niños vacían en un hoyo el universo
Metálica ciencia líquenes y suspiros
Cáscara envejecida fruto sangre jugo
Besar las balas al supuesto enemigo
Roca viva florece una rosa en la luna.

-Miré los hijos de la tierra mía,
si un tiempo locos, ya desmelenados
con sus zapatos viejos ya extenuados
y sus cabellos de bisutería.

-Inolvidable mundo ya marchito,
como las grandes glorias que venero,
y paso la guaracha y el boleto
y la salsa es el cielo que yo habito.

¿Qué se hizo Cascarita, Daniel Santos?
Benny Moré y Armando Manzanero?
¿Qué fue de sus placeres y sus cantos?

Escucha la oración y el son entero,
porque los humoristas somos santos
y rumbo al cielo voy de pasajero.

Ya nunca volverán las golondrinas
de la tarde en que pálido y sombrío
les dijimos adiós gracias por todo,
bajo la luz villeta de la tarde.
Ya que no tengo forma de explicarlo
le ordenaré a mi voz que lo relate.
Ella era un pueblo de palomas blancas
yo tan sólo un teléfono sin hilos,
ella una oreja con música de ángeles,
yo un alumno entre pérfido y maldito
que para ya poder vivir tranquilo
con mi disfraz de carne yo esperaba
salirme del infierno en una silla
y volar a su cielo en una cama.
Pero todo tiene su pro y su contra.
Y conspiró la vida con mi vida.
Ay, yo era una ventana en camiseta,
un hombre con dos manos, dos ojos buenos,
a quien les prometí no verte nunca,
pero mi corazón echó la llave
que en el penal de mi memoria lleva
el reo de confianza de tu imagen.
Y las vocales que mi boca pudo
dibujar en tus labios mi alfabeto
en una sopa fría de letritas
hundieron sus magníficos fonemas,
Qué molleja! Tal ve ni me recuerde,
-estoy viendo volver las golondrinas.


fecha edicion
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190313
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América