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- [B]Varias voces se han alzado en contra de los testimonios expresados en “El amante uruguayo. Una historia real”[/B]. Roncagliolo asegura estar “blindado” ante posibles demandas y manifiesta en su defensa que para su investigación consultó “varios miles” de documentos en tres idiomas y en cinco países diferentes respectivamente.
El esperado lanzamiento en Uruguay del libro que plantea que los restos de García Lorca yacen en ese país ha levantado críticas entre los intelectuales locales y causado molestia a la familia del escritor Enrique Amorim, señalado en la obra como el amor secreto del poeta granadino.
El peruano Santiago Roncagliolo está promocionando en Montevideo “El amante uruguayo. Una historia real”, un material que le llevó dos años de investigación y que esperaba fuera controvertido.
“Soy un sicario de los libros, la gente que tiene historias reales sabe que estoy dispuesto a meterme en líos”, afirmó.
Se trata de un relato libre sobre los lazos de Amorim (1900-1960) con ilustres contemporáneos como Borges, Picasso o Neruda para justificar su supuesta relación amorosa con Lorca (1898-1936), fruto de un viaje del andaluz a Uruguay en el año 1934.
Fascinado por el poeta, dos décadas después Amorim habría recuperado en España sus restos mortales y los habría trasladado a su ciudad natal, Salto, sostiene el autor, ganador del Premio Alfaguara en 2006 por “Abril Rojo”.
En esa localidad fronteriza con Argentina supuestamente los enterró en 1953 al inaugurar el primer monumento en memoria de Lorca en el mundo durante un acto al que asistió la actriz catalana exiliada en Uruguay Margarita Xirgu, musa del dramaturgo.
Ese día Amorim leyó un “sospechoso” discurso alegórico y en el monumento se inscribieron unos versos de Machado en memoria del granadino, narra el libro, antes de subrayar que el escritor uruguayo ya había logrado años antes el traslado a Salto de las cenizas de su colega y coterráneo Horacio Quiroga.
Asimismo presenta una fotografía del “entierro” de Lorca donde se ve una misteriosa caja blanca que según Roncagliolo contenía el osario del autor del “Romancero Gitano” y fue sepultada en el lugar.
Manuel Olarreaga, un eminente salteño que fue coordinador de la secretaría del Mercosur, asegura haber asistido de joven a aquella ceremonia y no recuerda aquel episodio. “Yo no vi ninguna caja ni nadie habló de ninguna caja”, afirmó, tras asistir a la presentación del libro en una librería montevideana.