Las investigaciones efectuadas tras el fallecimiento del cantante Prince revelaron que en su vivienda había fármacos mal etiquetados y que en realidad contenían fentanilo, opiáceo sintético 50 veces más poderoso que la heroína, y oxicodona, un analgésico potente de tipo opioide.
Los documentos a los que la corte tuvo acceso y que han sido publicados, además, revelan que algunos de los botes de píldoras que contenían analgésicos opioides decían Kirk Johnson.
Johnson era amigo de Prince y encargado de sus propiedades. Durante la investigación dijo que el cantante había consumido opiáceos durante años.