SU FASCINACIÓN por la cultura indígena y su tan estructurado sistema de trabajo lo han llevado a dejar su natal país, Suiza, e internarse en un muy digno trabajo a favor de estas comunidades y de la naturaleza.
Su nombre es Freddy Standlin, quien, a través de su compañía Swiss Control, realiza la instalación de paneles solares para la generación de energía eléctrica y el calentamiento del agua. Es una técnica muy eficaz, que genera, además de energía fotovoltaica, un beneficio para la conservación de la naturaleza.
En 1997 estableció la empresa, pero su historia se remonta a inicios de la década de los 90, cuando en 1992 convivió por medio año en las áreas indígenas de Darién, específicamente con los pertenecientes a la etnia Emberá-Wounaan y en San Blas con los kunas.
"Todos los años regresaba por un mes, ya que esta cultura me fascinó, por su estructura social, donde todos comparten lo que tienen y se ve mucha solidaridad", dijo Standlin haciendo pausas frecuentes, debido a que hace poco aprendió, "por fin", a pensar en español.
Pese a las dificultades que tenía para comunicarse en nuestro país, su perseverancia lo llevó a que luego de venir por cuatro años a conocer más de la cultura indígena decidiera ayudarlos a generar sistemas óptimos de energía eléctrica.
Vale la pena destacar que en Europa es muy común que sus ciudadanos visiten otros países para conocer sus culturas e integrarse a sus pueblos. Pero Stanlin fue más allá brindándoles oportunidades de progreso.
"Con los indígenas descubrí que hay una vida adicional y completamente diferente al capitalismo que es completamente diferente, donde se convive en conjunto con la naturaleza, sin dañarla", destacó.
Freddy estudió electrónica y mecánica en su país natal, y esto lo ayudó a cristalizar su sueño. "Trabajé en algunas empresas de seguridad en comunicación en Suiza y allí teníamos que instalar radios en montañas, ríos y lugares remotos. Como no había otra fuente siempre utilizábamos el sol como generador de la energía que necesitábamos", añadió.
Generar energía a partir del sol no es muy costoso si el usuario observa que sólo se hace una inversión inicial y luego no hay que pagar todos los meses.
"Tengo que confesar que los indígenas me ayudaron mucho a aprender filosofía vital. Creo que yo he aprovechado más de ellos que ellos de mí".
Al llegar a Panamá trabajó arduamente para integrarse al mercado, pero en medio de las ferias en todo el país para promocionarse y de su trabajo en las comunidades indígenas conoció a la que hoy es su esposa, Sonia. "Ella es una panameña muy especial, ya que me ha ayudado y siempre ha sido mi soporte", señaló sobre la madre de sus tres pequeños hijos.
En su constante búsqueda de colaborar con el crecimiento de Panamá y la conservación del ambiente ha participado en muchos seminarios con el INAFORP y la Universidad Tecnológica, entre otras instituciones para promover los beneficios que trae el uso de energía solar para toda la nación.
En un principio se encargó de visitar las ferias en el país, ya que la gente desconocía lo que es esta energía y así les enseñaba los beneficios para ellos y para el planeta.
Además de los apoyos que ha dado en Darién y San Blas, ha colocado algunos paneles solares en hoteles de diversas áreas del país, en negocios de la ciudad capital.
Ahora sus principales clientes son hoteles, moteles, lavanderías, oficinas, hospitales, pueblos indígenas que requieren la utilización de su tecnología.
Por el bien de la naturaleza
Un joven que dejó las comodidades de su natal Suiza al enamorarse de las culturas indígenas y su manera tan eficiente de manejarse. Hoy se encarga de promover el uso de energía solar para la generación de electricidad y calentamiento de agua en muchas regiones del país. Su materia prima y fiel amigo es el astro rey, el sol. Busca ayudar a la sociedad y a la naturaleza.