Ya es hora de que en Panamá la población tenga bien claro que ser gordo no es bueno, es indicativo de que se puede tener mayor propensión a un sinnúmero de enfermedades degenerativas del organismo y que pueden disminuir la calidad de vida y poner en peligro ésta.
El llamado de alerta lo hizo la doctora Nuria Tortosa, quien dijo que culturalmente hemos aprendido a comer mal, la comida del panameño tiene demasiada grasa innecesaria y que el hecho de que desde chiquitos se nos haya enseñado a alimentarnos de esa forma, a punta de comida chatarra que no alimenta, no quiere decir que aunque nos guste la comida frita no podamos re educarnos y mejorar la dieta de manera que en vez de ser perjudicial, sea saludable para el cuerpo.
"No hay mamá que no sea feliz porque su hijo pesa más que el de la vecina aunque ambos sean de la misma edad. "El mío está más gordito y eso que hicimos la barriga juntas", usted las oye decir entusiasmadas sin saber lo equivocada que están", expresó la fuente.
No sólo se vive a punta de fritanga, sino que, como si fuera poco, "los niños hoy día no se ejercitan, son muy sedentarios. Apenas llegan a la casa se conectan al aparato de televisión (no se levantan ni siquiera para cambiar los canales, porque desde la silla o la cama lo hacen con el control) o se sientan frente a la computadora por horas y horas, casi sin moverse. Ya no se les ve jugar bola, el escondido, la lleva, mirón-mirón, rayuela, saltar soga u otro tipo de juego que les haga quemar calorías", explicó la nefróloga.
Siguió diciendo que frente al cuadro descrito, no sorprende entonces, que cada día haya más niños/as obesos/as, diagnosticados con diabetes (y no sólo a tipo I, sino inclusive la tipo II que es metabólica, totalmente diferente y usualmente la padecían solamente las personas adultas), con grasa acumulada en las arterias.
Pero, se desprende del análisis de la doctora Tortosa, mal se puede pretender que se alimenten bien, si no se les da el ejemplo desde temprana edad, porque ellos aprenden a comer lo que se les enseña a comer en casa y si se les explica la importancia de comer esto o lo otro y la familia se alimenta correctamente, hay menos probabilidades de que caigan en la tentación de preferir la comida chatarra a la saludable.
Recalcó la importancia de hacer educación preventiva en salud para ayudar a que la comunidad sea protagonista en la preservación de su propia salud, adoptando estilos de vida que no atenten contra su calidad de vida ni la del medio ambiente.