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¿Por qué se suicidan los escritores?

Qué llevó a los nobeles Ernest Hemingway y Yasunari Kawabata a buscar la muerte por sus manos.


T iros en la cabeza o en el corazón, tragos de cianuro, sobredosis de barbitúricos, sumergimiento en el mar, introducción de la cabeza en una bolsa de plástico, lanzamiento de puente, son algunas de las formas rayanas en la ficción que escritores han decidido para suicidarse.

Al parecer, estos intelectuales, quedan atrapados en sus propios mundos, esos que crean para sus obras de ficción y que luego usan como armas de muerte.

Yasunari Kawabata.
Fue el primer japonés en ganar el premio Nobel de Literatura en 1968. Paradójicamente, su discurso se tituló "Del hermoso Japón, su yo". Tres años después, muy enfermo, se suicida inhalando gas. La obra capital de Kawabata es "La casa de las bellezas durmientes".

 

El viejo y el arma.
Ernest Hemingway, premio Nobel estadounidense en 1954. Decidió que no podía escribir más, y se disparó con una escopeta. Por el ángulo del disparo, es difícil determinar si realmente su muerte fue autoinfligida o si fue un accidente. Se presume que una posible causa fue un alzhéimer que se le detectó poco antes.

El novelista burgués.
Sándor Marai. Tras la muerte de sus esposa Lola, sus dos hermanos y su hijo adoptivo, compra una pistola y toma clases para manejarla.

Señalaba que vivía en una celda -su casa- condenado a muerte. "Pasan días que no me rasuro, días que no gasto dinero para nada. De vez en cuando escribo una carta. Literatura, lecturas, todo está tan lejos. Y nadie me hace falta. El 21 de febrero de 1989, Sándor se da un balazo en la cabeza.

 

Virginia Woolf.
El 28 de marzo por la mañana, a los cincuenta y nueve años de edad, Woolf se ahogó voluntariamente en el río Ouse, cerca de su casa de Sussex. Dejó dos cartas, una para su hermana Vanessa Bell y otra para su marido Leonard Woolf, las dos personas más importantes de su vida.

El gallo degollado.
Horacio Quiroga, el maestro del cuento corto fue testigo de una sarta de asesinatos. Él ingirió cianuro cuando le diagnosticaron cáncer. A los pocos meses de su muerte, su hija mayor, Eglé se suicidó y en años posteriores hace lo mismo su segundo hijo.

Por amor.
Leopoldo Lugones, según Jorge Luis Borges se suicidó por amor. Apareció muerto por envenenamiento en una habitación de un recreo del Tigre, llamado El Tropezón, el 19 de febrero de 1938. En su mesa había una botella de whisky a medias, un vaso de agua intacto, una carta y un artículo inconcluso.

 

A los 31 años.
José Asunción Silva, Colombia, en 1896 fracasa en un negocio y los acreedores lo persiguen. Trabaja en la reconstrucción de la novela "De sobremesa". El doctor Juan Evangelista Manrique le dibuja en el pecho el sitio exacto del corazón el 23 de mayo. El 24 de mayo es hallado muerto en su habitación.

Emilio Salgari.
Queridos hijos: "Soy un vencido. La locura de vuestra madre me ha partido el corazón y todas mis fuerzas. Yo espero que los millones de admiradores, a los que durante años he distraído e instruido, os saldrán al encuentro. Os dejo sólo 150 liras, más un crédito de 600 liras, que recogeréis de la señora Nusshaumar. Os dejo la dirección. Que me entierren como pobre, ya que estoy arruinado".


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384039
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América