
Rebeca, ese recipiente que trajiste está divino, mañana, después del trabajo, voy y me compro uno igual... Este comentario es común escucharlo en la cafetería de un lugar determinado, sobre todo, en grupos de amigos. Y es que muchas personas desconocen que el uso de los recipientes que se emplean para llevar el desayuno o el almuerzo va más allá de la estética.
Según los especialistas, es generalizado el empleo de envases plásticos para guardar los alimentos, pero la realidad es que este hábito inadecuado puede generar complicaciones al organismo si no se toman en consideración las recomendaciones del experto.

¿Pero sabe usted cuál es el recipiente ideal para el uso cotidiano?... Según los expertos, los de porcelana son los más apropiadas, aunque ciertas tiendas dedicadas a las venta de implementos de cocina también distribuyen envases con especificaciones como “ideal para microondas”, que por lo general viene marcado con un sello.
Pero al meterlas al “micro” para poder calentar las comidas, debemos tener presente que dependiendo del material, así mismo se calentarán los alimentos de manera uniforme, o bien por partes. En este sentido, debemos considerar que no todos los envases plásticos funcionan, pues se ha demostrado que algunos, por el exceso de calor, pueden desprender parte de sus componentes químicos, lo que puede resultar tóxico.
Reciclados, ¡no!
En muchas cocinas domésticas existen colecciones de recipientes reciclados, es decir, aquellos que han contenido alimentos como helado (muy común en nuestro país), margarinas, galletas, en fin; sin embargo, existe controversia sobre la seguridad de calentar comidas en ellos porque al ser material no apto para el calor, tienden a liberar gases químicos que contaminan los alimentos, lo que puede desencadenar infecciones o bacterias estomacales. Esto se da principalmente, según explican especialista, por la falta de información de las personas.
En este sentido, el consumidor debe saber, según explica el gastroenterólogo César López, que el envase elegido para guardar, por ejemplo, su almuerzo diariamente, debe proteger los comestibles de factores externos como el polvo y los microbios.
Agregó que al emplear los de poca consistencia al calor o que dan la apariencia de derretidas, esto puede provocar enfermedades comunes hepatitis A, gastroenteritis , cólera, amibiasis, y, en ocasiones, intoxicaciones y diarrea. De esta última se piensa muchas veces que es causada porque un alimento cayó mal, pero en realidad puede obedecer al uso continuo de un portaalimentos indebido.
Finalmente, no debe olvidar revisar cada cierto tiempo el color y textura de su fiel compañero de trabajo: el portaalimentos, que sin darse cuenta resulta un arma en potencia.