Vivimos rodeados de buenos deseos, pero también de algunos problemas que deseamos solucionar y aspiraciones que queremos ver cumplidas.
Otras veces estamos agobiados y notamos que a nuestro alrededor existe mucha energía negativa.
Estamos rodeados de buenos deseos. Pero también estamos rodeados de algunos problemas que deseamos solucionar y de aspiraciones que queremos ver cumplidas. Otras veces estamos agobiados y notamos que a nuestro alrededor hay mucha energía negativa (contrariedades, situaciones de estrés, discusiones propias o ajenas, malestar, etc.).
Nuestra intención es que todo fluya de forma cordial, sentirnos tranquilos, respirar un ambiente sosegado, alcanzar el éxito, ser comunicativos, tener un trabajo agradable, amar y ser amados, por ejemplo. Sin embargo en muchas ocasiones no sabemos cómo conseguir nuestros propósitos.
Aunque parezca difícil de creer, las velas constituyen un elemento significativo que pueden crear en el individuo un grado de ánimo estable, pues éstas (las velas) siempre han sido uno de los símbolos más fuertes en la vida del hombre.
Hay quienes aseguran que prender una vela es como abrir una puerta interdimensional pues funciona como un llamado psíquico para despertar los poderes extrasensoriales. Estos antiguos cilindros de cera tienen fuerza energética, son instrumentos de comunicación, su calor se expande y se transmite y sus colores actúan como una vibración más.
En estos últimos tiempos se han hecho varios estudios sobre el poder curativo de los colores y su aplicación, es por eso que hablamos de la relación directa entre los colores y las velas; usando velas de un determinado color, según sea el caso a tratar o resolver, podemos ayudar a incrementar sus propiedades. El color de cada vela tiene su propia vibración que es esparcida y magnificada cuando la misma se enciende.
La vela no es de por sí un elemento mágico, pero lo que hace de éste, un artículo verdaderamente fascinante, es el ritual. En su composición, se recurre a tinturas y esencias naturales y poseerá muchas más virtudes, posiblemente mágicas, cuanto más cera y menos parafina contenga.
El otro componente mágico de la vela es el color. Las blancas servirá para casi todo, las negras absorberán la energía y las rojas potenciarán la sexualidad. Las azules serán ideales para temas mentales o reflexivos, las marrones se utilizarán para asuntos laborales, las amarillas para encontrar claridad de ideas y sentimientos. Las velas verdes serán ideales para la salud física y las moradas para la psíquica.
Lo ideal es que la vela se encienda con una cerilla de madera, que es un elemento natural, o con otra vela encendida con anterioridad.
Se recomienda encender su llama con la mano dominante en la persona, ya sea zurda o diestra, y si se opta por encenderla con otra vela, es preferible utilizar ambas manos.
Por norma general la vela se deja consumir hasta el final, hasta que ella misma se apague. Sin embargo, cuando se desea alterar ese proceso y el apagado es voluntario, el mejor sistema es utilizando los dedos.
De esta forma, toda la energía que hemos proyectado a la vela, no se perderá en un soplido al aire. También se puede utilizar un apaga velas, pero recomendamos utilizar los dedos, ya que es el método más personal.
El proceso tal vez se torna complicado y con resultados increíbles. Sin embargo, desde tiempos remotos está especificado que las velas se utilizan en los rituales místicos para representar los cuatro elementos de la naturaleza.
Una vela encendida pone en movimiento las fuerzas de la naturaleza; la luz de la vela representa el elemento fuego, como purificador de las energías, su contenido, la cera, encarna el elemento tierra, que se licúa connotando al elemento agua, para luego transformarse en gas, representando el elemento aire.
Azul: tranquilidad, inspiración y calma. Se recomienda encender muchas velas azules cuando se está angustiado o deprimido. Otorga tranquilidad y protección durante el sueño.
Café: ideal para localizar objetos perdidos y mejorar los poderes de concentración. También se utiliza para pedir la protección de familiares y de animales domésticos.
Oro: Atrae el dinero y el poder.
Gris o plata: Ideal para eliminar la negatividad, estimular la estabilidad y atraer las influencias benéficas.
Naranja: Para estimular la energía. Simboliza la alegría.
Rosado: Evoca la ternura, el amor y la amistad. Representa la belleza, la moralidad, la confianza y la ingenuidad.
Amarillo: Para la confianza, la atracción, el encanto. Se recomienda encender una vela amarilla en momentos de oscuridad y tristeza, para recibir una luz que oriente el destino.
Morado: Simboliza la transmutación y el poder. Se utiliza para llamar al éxito, prestigio, reconocimiento social y elevación.
Potente y sutil poder
La imagen de una pequeña llama encendida a partir de una mecha y cera fría conlleva una fuerte carga simbólica que ha atravesado generaciones y civilizaciones.