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- La directora general del INAC se refirió al impacto de las artes en los sentidos y de la palabra escrita destacó su profundidad, permanencia y poder de transformación individual y social.
- Llamó la atención respecto del hecho de que César Young Núñez nació un 24 de abril, en tanto que Rogelio S inán un 25. Calificó a ambos como autores de primer nivel. Se mostró feliz por entregar la medalla a Young Núñez.
- Amigos, familiares, escritores, intelectuales y amantes de las artes acompañaron al poeta en tan memorable noche en que el MEDUCA, el INAC y el CONE YEP lo honraron.
- En representación de la ministra Lucy Molinar asistió la Prof. Érida Morales Barrios, quien es la coordinadora de la Red de docentes de español del Ministerio de Educación, MEDUCA.
Como el “antídoto contra la monotonía existencial de la cultura de consumo, contra la rutina verbal, contra la tipificación de los sentimientos o la ausencia de ellos”, fue descrita la obra del poeta César Young Núñez por el escritor Rafael Ruiloba, presidente del Consejo Nacional de escritores y escritoras de Panamá, CONE YEP.
En su intervención, en el acto de condecoración al octogenario poeta, Ruiloba añadió que “ su poesía es un antídoto por su sentido refractario a los sofocos de las ideologías o los contubernios de la desolación, es un antídoto por la pureza del humor y la mordacidad de la ironía, para que la vida cotidiana no sea una capilla sin difuntos que arde en las conciencias a perpetuidad”.

Más adelante afirmó Ruiloba que “si consideramos las palabras de León Tolstoy cuando dice que no puede haber arte cuando existe un divorcio entre lo útil y lo espiritual, diremos que la obra de César Young Núñez es el ejemplo clásico del arte, porque su obra es un ejemplo de su autenticidad humana. Porque niega la literatura como propaganda, ya que esta no es más que la prolongación de una herejía, por eso la obra de César Young Núñez por medio de sus Crónicas de rutina, restaura el orden del mundo para la conciencia y por medio de ellas hace un retrato de almas, con las cuales hemos compartido la vida como dice Miro Popic, su editor, dibujadas con palabras simples bajo el pincel generoso y amplio de la amistad, retratos que nos devuelve la inocencia perdida, que nos renueva el alma con su nostalgia, que nos remienda el corazón con sus ocurrencias y nos ilumina la conciencia con su humor y, sobre todo, por la verdad oculta en sus palabras, nuestra vida se proyecta en los otros”.
Modesto, por su parte, el homenajeado dedicó el 99.9% de su discurso a honrar a Rogelio Sinán (pseudónimo de Bernardo Domínguez Alba), de quien expresó con complacencia que fue su amigo y que, gracias a que el Nobel colombiano, Gabriel García Márquez, estaba visitando al autor de “La isla mágica” y “La boina roja”, tuvo también el privilegio de conocerlo.
