"Todo va en la crianza, mis padres me han llevado por muy buen camino". Cinco segundos fueron suficientes para que la representante panameña en el Latin American Idol respondiera a la pregunta que Ey! le formuló: ¿Estás preparada psicológicamente para todo lo que involucra el mundo del espectáculo?
Una mirada perdida en busca de ayuda en la producción bastó para que Margarita Henríquez entendiera que el cuestionamiento se refería a la exposición al alcohol, las drogas y a las situaciones que el precio de la fama involucra y que muchos artistas jóvenes han tenido que sortear.
"Vengo de familia de músicos. Me han criado y he nacido con la música y, gracias a Dios, no hemos tenido que recurrir a ninguno de esos escapes", respondió seguidamente Henríquez.
La nueva ídolo enfatizó que proviene de una familia "muy sana" y de músicos luchadores.
"Pienso que el tener fama, popularidad y el haber ganado un concurso o te desenvuelvas en el área musical no es excusa para recurrir a esos vicios o a esas malas cosas. No voy a consumirlas ni me ha pasado por la mente buscar ese camino", respondió.
Y es que Margarita ha tenido una trayectoria en el ámbito nacional desde que ganó el Proyecto Estrella 2005, misma que, si comparamos, vivió Britney Spears, quien empezó su carrera cuando era niña y ahora ha tenido que hacerle frente a su vida artística y personal con altos y bajos.
"Era el sueño que deseaba alcanzar; surgir como artista, como persona y como cantante", enfatizó la joven santeña, quien antes de partir hacia el país de la Pampa, dijo además que se sentía preparada para enfrentar el reto desde que pisó el estudio, ya que es la oportunidad que siempre soñó. Y aunque sean las llamadas la que definan el talento de esta panameña y de su rival de Costa Rica, lo cierto es que si no gana, le quedará el consuelo de que el jurado y el público vio nacer y florecer una nueva estrella que dará mucho de qué hablar durante los próximos años.