La clave para preparar un buen puré reside en lavar y pelar debidamente los ingredientes. Aunque es cierto que junto a la piel se encuentra la mayor parte de sus vitaminas, ésta también aporta celulosa, nada recomendable desde el punto de vista nutricional.
El siguiente aspecto a tener en cuenta en el momento de la preparación consiste en quitar las hebras, semillas, y demás sobrantes. Tras estos primeros pasos básicos, lo aconsejable es cocer los ingredientes para aprovechar al máximo su sabor, y lo que es más importante, conservar sus propiedades nutritivas originarias. Con el fin de evitar la pérdida de vitaminas y minerales, se ha demostrado que la mejor forma de cocer verduras es no revolverlas mucho, con poco agua y efectuarlo en olla a presión.
Tras la cocción, el siguiente paso es el de la trituración. Ésta depende en gran medida del método que utilicemos, con el tenedor queda más grumoso y con la batidora se obtiene una textura más suave.