PARA HACER sentir bien a los demás sólo se necesita sensibilidad y un deseo auténtico de compartir.
Nadie es tan pobre que no tenga para compartir con otros una sonrisa, un apretón de manos, un beso, un abrazo, una palabra de aliento.
El tiempo, también está entre los más valiosos tesoros. Destinar parte de él a ocuparse de ayudar a mejorar el estado de ánimo o la vida de otros siempre hace bien a ambos.
Oportuno es recordar a los enfermos, los pobres, los adultos mayores, los discapacitados, no sólo en diciembre, sino todo el año, porque, es tan corta la Navidad y tan largo el calvario de muchos.
Lorenza Bethancourt . "En los 29 años de vivir en este edificio, el mantenimiento es cada día peor y he tenido que pagar para que arreglen todo.