Regresar a casa después de haber pasado mucho tiempo fuera siempre es emocionante. Pero para Daniel Westling ha supuesto, además, regresar convertido en príncipe de Suecia. Miles de personas se reunieron en la localidad de Ockelbo, en el centro del país escandinavo, para recibir a su ciudadano más ilustre.
El esposo de la princesa Victoria realizó su primera visita oficial a su villa natal desde que hace casi un año contrajera matrimonio con la heredera, quien le acompañó en esta ocasión.
Los príncipes llegaron en tren desde Estocolmo, y los aplausos surgieron de forma espontánea cuando salieron del azul vagón real dispuestos a cumplir con una agenda muy completa.
Tras ser recibidos con aplausos, vítores y flores por los habitantes de la localidad, Victoria y Daniel se trasladaron a la plaza mayor de Ockelbo, donde se celebró una fiesta. Un grupo de niños de las escuelas locales deleitaron a los asistentes con canciones populares, por lo que ambos no pudieron evitar acompañarlos desde su sitio al oír algunos conocidos temas de Pippi Calzaslargas.
"Estoy completamente abrumado, por no decir conmovido. Es un recibimiento fantástico", declaró el príncipe Daniel, que tuvo ocasión de disfrutar junto a su esposa de un almuerzo en su antigua escuela, donde se encontró con un antiguo compañero de su clase, Magnus Jonsson, ahora convertido en concejal.