La Navidad está ya, como quien dice, a la vuelta de la esquina. Son fechas entrañables y familiares que, sin embargo, no todos podrán disfrutar con sus seres queridos. Es el caso de los militares que se encuentran en misión de paz fuera de sus países y de sus familias. En Bélgica, el ejército belga celebró el pasado siete en la ciudad de Peutie el Día de la Familia, una jornada marcada por la añoranza y el deseo de reunión.
Un día después de despedir junto al resto de la Familia Real belga al príncipe Alejandro, hermanastro del actual Rey de los Belgas y tío del actual Gran Duque de Luxemburgo, en una solemne y multitudinaria ceremonia en la Iglesia de Nuestra Señora de Laeken, la princesa Matilde retomó su agenda oficial. Así, el sábado y como invitada de honor en un día tan especial, llevó su mensaje de paz y solidaridad a las familias de los soldados que se encuentran prestando servicio en Afganistán, los Balcanes, el Líbano, África y el resto del mundo.
El acto, tuvo como objetivo que los familiares de militares destinados en el extranjero puedan disfrutar de un día festivo y n compartir sus experiencias.