Al príncipe Enrique, hijo menor de Carlos de Inglaterra, le encanta ir en moto "como un bólido" por los campos de su padre.
Esta afición queda ilustrada en una foto hecha pública en la que el joven aparece erguido sobre una motocicleta con las manos en el manillar y sonriendo de oreja a oreja, con el rostro embadurnado de barro.
La imagen en color es obra del conocido fotógrafo Mario Testino, quien ya fotografió a la malograda princesa Diana.
Ni tan siquiera asistía a sus propios estrenos y en 1954, cuando le fue otorgado un Oscar de honor tras cinco candidaturas fallidas, por supuesto que no compareció a recoger la estatuilla.
Pese a este comportamiento huidizo, Garbo sigue siendo hoy igual de legendaria que en antaño.