Esto de formar parte de la realeza sí paga, ya que los monarcas se dan cada lujo. Los príncipes Haakon y Mette-Marit, de Noruega, encontraron la casa de verano que desde hace tiempo estaban buscando.
Al menos, han conseguido la ubicación de sus sueños. Los herederos al trono de Noruega compraron una residencia de verano en las afueras de Risør, al sur de Noruega. La propiedad está en el islote Flatholmen (que significa isla llana) tiene una extensión de 26.000 metros cuadrados.
Todavía no se sabe si los príncipes han decidido ampliar la pequeña cabaña o prefieren construir una residencia más acorde con sus necesidades. Los han conquistado las maravillosas vistas que tiene la propiedad.