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"MI TIA Y YO" EN CIRCULO: "La vida es un banquete y algunos buenos para nada andan por ahí dejándose morir de hambre". Esta es la filosofía que difunde con gran aspaviento el personaje principal (Mame Dennis) de la obra "Mi Tía y Yo", que presenta el Teatro en Círculo hasta el 2 de octubre.
Vivir la vida sin limitaciones, disfrutar cuanto se pueda y estar en paz con uno mismo son los términos que impone a su derredor la Tía Mame, una mujer excéntrica, tal vez muy banal, pero de un enorme corazón humano.
Estos son los lineamientos básicos que se dibujan en esta excepcional pieza, basada en la novela "Auntie Mame", original de Patrick Dennis (1955) y luego adaptada a teatro por Jerome Lawrence y Robert E. Lee y cuya cinta en el cine en 1958 convirtió a la actriz Rosalind Russel en una leyenda de Hollywood.
Ahora, los amantes de teatro pueden disfrutar de la historia sin igual de este personaje junto a su sobrino Patrick, gracias a la puesta en escena que realiza la Asociación de Teatro en Círculo de Panamá, que en este mes celebró con este montaje los 20 años de haberse fundado su sala-sede; luego de 38 años de bregar en el mundo artístico panameño, llevando 64 producciones teatrales a nuestro público nacional. Sin contar las múltiples obras que han presentado una diversidad de agrupaciones más a quienes le han brindado su respaldo.
"Mi Tía y Yo" fue la primera producción que presentó la referida agrupación después de haberse inaugurado oficialmente el 12 de septiembre de 1979 el edificio que poseen en la urbanización Linares. En aquella ocasión la socia Lupe de Alfaro interpretó el rol protagónico y Alex Alemán (hoy todo un joven talento y que participa de esta segunda puesta) realizó el papel del sobrino Patrick, bajo la dirección del recordado José "Pepe" Sarsanedas.
Todavía los buenos comentarios de aquel montaje se mantienen vivos en la memoria de muchos, especialmente por lo histórico del evento, aunado a la satisfacción de un grupo de voluntariosas damas panameñas que lucharon por lograr una sala de teatro, que fuera una alternativa en nuestro medio artístico. En ese sentido, podemos mencionar a Isabel de Nachio, quien inspirada por la inglesa Wendy Arnold, inyectó en Judith de Maduro, Lupe de Alfaro, Betty de Endara, Betty de Guardia y Rosemarie de De La Guardia, ese interés por crear una agrupación cívico-cultural para promover las artes escénicas y servir a la comunidad en el campo de la cultura.
Hoy con la segunda puesta en escena de "Mi Tía y Yo" se le rinde un especial tributo a todos los socios de esta agrupación, quienes han abonado un terreno en el campo artístico y cultural de nuestro país.
Y, tal vez el logro máximo de esta agrupación esté un poco inspirado y definido en el personaje de la Tía Mame. Es decir, el interés por el teatro fue más fuerte que los obstáculos que tuvieron que vencer. Sus vidas no serían las mismas si no se hubiesen impuesto esta meta de lograr consolidarse como agrupación y obtener una sala teatral. Por algo hoy mantienen una reputación que se garantiza con sus 38 años de trabajo.
A PROPOSITO DE LA REPOSICION
Los socios del Teatro en Círculo para hacer gala del 20 aniversario de su sala-sede decidieron buscar los servicios del director teatral del momento, Edwin Cedeño, quien a nuestro parecer tuvo que enfrentarse por primera vez con una buena cantidad de actores y lidiar un texto extenso, pero hermoso en su contenido.
La puesta en escena requería de canto, baile y de una gran movilidad escenográfica y de vestuario, que también fueron puntos coyunturales a los cuales Cedeño tuvo que salir avanti, especialmente cuanto el tiempo es lo que apremia.
A nuestro parecer Cedeño hizo su mejor esfuerzo, pero no llenó las expectativas, conociendo que en otros montajes ha salido triunfante. La obra requirió de mayor tiempo de ensayos, para que tuviera mayor lucidez y calara hondamente en el público.
Hay colorido, movimiento y musicalidad; pero desde un contexto general, ésta se pierde en múltiples ocasiones frente a la falta de corte de escenas, amén de la poca aportación de los actores en conjunto (como trabajo en equipo) para imprimir mayor agilidad a la acción.
El problema es tal, que a veces el público se pierde en un sueño profundo ante la carencia de ritmo y versatilidad. No obstante, "el respetable espectador" sale del aletargamiento, gracias a Dios.
Por otro lado, la elección de Diana Luz Parada en el papel principal no fue la más acertada, aunque reconozco que esta actriz hace su mayor esfuerzo para enfrentar un personaje rico, entretenido y conquistador. Para ella es un verdadero reto enfrentarse con un papel de tan alta magnitud, que a nuestra consideración no está del todo preparada para tan grande empresa.
No obstante, observamos interpretaciones que dan gusto como es el caso de Martín Porto y Hania Woodman, quienes efectúan doble roles en la obra y donde se percibe a simple vista un trabajo limpio, motivador y que engancha fácilmente.
Asimismo, es placentero admirar a pequeños talentos como Carlos Ernesto Sagel y Hugo Fletcher, quienes a tan cortas edades logran sorprender en el escenario.
No por ello hay que dejar de lado el trabajo actoral de Cloty Luna, Yolanda Vallarino, Dionis Vega, Félix Gómez, Diana de Díaz, Jaime Rodríguez, Leonardo Guzmán y Alejandro Alemán, entre otros, que le dan vida a los personajes principales de esta comedia musical.
Algo que me sorprendió en gran medida es la buena cantidad de vestuario que se utiliza en esta obra, un punto favorable para la socia, productora y también actriz Cheryl Obediente, quien hace una verdadera gala de su conocimientos sobre diseño. A esto tenemos que sumar la escenografía a cargo de JR Diseños, que junto a las luces de Javier Sarsanedas y el sonido de Agustín Clément se arma un verdadero andamiaje digno de alabar.
No obstante, vemos algunas deficiencias en la coreografía (carente de ímpetu y lucidez) y por otro lado, de entrega por parte de los actores en el aspecto musical.
Es de aplaudir que el maestro Edwin Cedeño juega excelentemente bien con los planos y trata de ajustar los movimientos escénicos a las exigencias del montaje.
Pero como he repetido en múltiples ocasiones en nuestros escritos, el parecer de tal o cual actividad, es sólo un comentario más de este amante del arte, ya que son los espectadores que asisten a estos eventos artísticos que tienen que sacar sus propias conclusiones. Como dice un viejo refrán: "para gustos, los colores".


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América